Masacres sectarias en Siria: más de 1.000 civiles ejecutados a sangre fría en 48 horas

Los hombres armados, identificados como «sunitas leales al gobierno», atacaron a la población alauita, pidiendo a las víctimas que mostraran su documentación antes de dispararles | Los cadáveres de las víctimas quedaron abandonados en las calles

Combatientes y civiles sirios asisten al entierro de un miembro de las fuerzas de seguridad en la provincia de Hama, después de que varias personas murieran en una emboscada. / EP
09/3/2025 ONLY FOR USE IN SPAIN
Combatientes y civiles sirios asisten al entierro de un miembro de las fuerzas de seguridad en la provincia de Hama, después de que varias personas murieran en una emboscada. / EP 09/3/2025 ONLY FOR USE IN SPAIN

En los últimos dos días, Siria ha sido escenario de una de las confrontaciones más sangrientas desde la caída del régimen de Bashar al Assad, que tuvo lugar el pasado diciembre. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), más de un millar de personas han muerto en estos enfrentamientos, que involucran a las fuerzas de seguridad sirias y a hombres armados leales al antiguo régimen.

El informe revela que al menos 745 civiles, en su mayoría alauitas, han sido asesinados de forma «a sangre fría» en cerca de 30 masacres sectarias ocurridas entre el viernes y el sábado en la zona costera de Siria. Estas masacres, atribuidas a las fuerzas de seguridad, han dejado a la comunidad alauita en un estado de terror, mientras que cientos de personas han huido de la región, que históricamente ha sido el corazón del poder de la familia Al Assad.

Aunque los testimonios de testigos y activistas confirman la magnitud de la violencia, la BBC no ha podido verificar de manera independiente las cifras y los detalles proporcionados por el OSDH.

Según fuentes locales, los hombres armados, identificados como «sunitas leales al gobierno», habrían iniciado una serie de ataques contra ciudades y pueblos de mayoría alauita. Testigos aseguran que los pistoleros dispararon indiscriminadamente contra los residentes, principalmente hombres, a menudo pidiendo a las víctimas que mostraran su documentación para verificar su secta antes de dispararles. En la ciudad de Baniyas, una de las más afectadas por los ataques, los cadáveres quedaron abandonados en las calles y en los tejados debido a la imposibilidad de los residentes de recuperar a los muertos por miedo a más ataques.

El OSDH ha confirmado que, además de las bajas civiles, también han muerto decenas de soldados y milicianos leales a Al Assad en los enfrentamientos ocurridos en las provincias costeras de Latakia y Tartús desde el jueves. Estos combates han dejado al menos 125 miembros de las fuerzas de seguridad y 148 combatientes pro-Assad muertos.

El líder del nuevo gobierno de transición sirio, Ahmed el Sharaa, se pronunció el domingo sobre la situación, haciendo un llamado a la unidad nacional y a la paz civil, aunque reconoció que la violencia actual es uno de los principales desafíos tras la caída del régimen de Al Assad.

La situación en la región costera de Siria, donde se concentra una gran parte de la población alauita, ha generado un éxodo masivo. Muchas familias han buscado refugio en la base militar rusa en Hmeimim, en Latakia, mientras que otras han huido hacia el Líbano, como informan los medios locales. En un vídeo grabado frente a la base rusa, se puede ver a decenas de personas coreando «el pueblo quiere protección rusa», en busca de salvaguardar sus vidas. El conflicto también ha dejado lara la compleja situación política de Siria. Mientras el gobierno de transición trata de mantener el control, las fuerzas leales al antiguo régimen de Al Assad siguen siendo una amenaza constante, lo que ha exacerbado las tensiones sectarias.

Las nuevas fuerzas de seguridad, compuestas en su mayoría por milicianos islamistas de la disuelta alianza Hayat Tahrir al Sham, han sido responsables de la ofensiva contra los grupos pro-Assad, intensificando aún más la violencia. La comunidad internacional ha reaccionado ante los informes sobre las víctimas civiles. 

El enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen, expresó su profunda preocupación por los «preocupantes informes» sobre las víctimas y solicitó a todas las partes involucradas que se abstuvieran de tomar acciones que pudieran desestabilizar aún más al país y poner en peligro el proceso de transición política.

La Liga Árabe también condenó los ataques y los asesinatos indiscriminados, al tiempo que alertó sobre cualquier intento de intervención extranjera que pudiera agravar las condiciones internas de Siria y poner en peligro la paz civil. La situación en el país sigue siendo volátil y el futuro de la transición política permanece incierto.

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