venezuela comunista

Zapatero y Venezuela: ¿quién paga los viajes del emisario del PSOE?

El expresidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. / ARCHIVO / EP

Zapatero reconoce que el régimen chavista asume sus desplazamientos. El PSOE no desmiente, y los españoles pagan el precio político.

  • El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha admitido públicamente que el régimen de Nicolás Maduro costea sus viajes a Venezuela. Lo hizo esta semana en una entrevista concedida al diario El País, donde también defendió que ha dedicado “miles de horas a buscar la paz” en el país sudamericano.

     

    Una diplomacia no oficial que incomoda al PSOE

    Desde 2015, Zapatero ha sido observador en todos los procesos electorales organizados por el chavismo. En cada uno de ellos ha legitimado los resultados, pese a las denuncias internacionales de fraude y represión. El PSOE ha guardado silencio sobre su rol, pero su proximidad con el poder actual sugiere algo más que una mediación personal.

    La pregunta inevitable es: ¿quién respalda esta diplomacia paralela? Aunque Zapatero afirma que sus viajes son asumidos por Caracas, sus declaraciones y gestos benefician políticamente al Gobierno español, especialmente cuando este evita pronunciarse con claridad sobre la naturaleza del régimen venezolano.

    “Nunca he buscado otro destino para Maduro”

    Zapatero fue claro en sus declaraciones: no considera que le competa juzgar si Venezuela es una democracia o una dictadura. En diciembre de 2024, afirmó en Telecinco que se trata de un “debate intenso”, y volvió a defender la legitimidad de Maduro al subrayar que ha ganado “muchas elecciones”.

    El expresidente también reconoció que su vínculo con el mandatario chavista es “real” y que su papel consiste en preservar “la capacidad de diálogo”. Una capacidad que, según dijo, no piensa abandonar: “Nunca he intentado buscarle otro destino a Maduro”, sentenció.

    El precio lo pagan los españoles

    Más allá del coste económico, lo preocupante es el precio político y moral que esta labor representa para España. Mientras los venezolanos sufren una crisis humanitaria estructural, el expresidente legitima a un régimen acusado de crímenes de lesa humanidad por la ONU.

    Los viajes de Zapatero —aunque financiados directamente por Caracas, según él— se traducen en beneficios diplomáticos indirectos para el PSOE, que nunca se ha desmarcado de su labor. La oposición denuncia que se está utilizando el prestigio institucional del cargo para hacer “propaganda bolivariana”.

    ¿Intermediario de paz o embajador ideológico?

    Zapatero asegura que ha contribuido a evitar una “confrontación civil” en Venezuela. Sin embargo, su posición ha sido cuestionada incluso por sectores moderados de la izquierda latinoamericana, que lo ven como muleta del chavismo. En sus palabras, él solo busca “prudencia pública” y “no hacer juicios políticos”. Pero los hechos —y los gestos— pesan más que las intenciones.

    El caso Edmundo González: una victoria diplomática propia

    Zapatero se atribuyó también el regreso a España de Edmundo González, candidato opositor a Maduro, a quien acompañó en un momento “delicado”. Su mediación fue clave para sacar rédito político en los medios, y a la vez contener posibles reproches de la comunidad internacional.

    José Luis Rodríguez Zapatero, emisario del PSOE, junto a Nicolás Maduro en Caracas. Sus viajes han sido financiados por el régimen chavista.