Una década de alianzas con el chavismo

Zapatero maniobra para normalizar a Delcy Rodríguez como presidenta interina

Delcy y Zapatero.
Una década después de su primer aterrizaje en Caracas, José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a asumir un papel clave en la política venezolana, esta vez como promotor internacional de la imagen de Delcy Rodríguez, ahora presidenta encargada, en plena transición tras la captura de Nicolás Maduro.

Desde que en 2015 se presentara como observador electoral en Caracas, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero ha mantenido una relación fluida y cómplice con las principales figuras del régimen venezolano. En especial con Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, hoy también en el centro del poder legislativo.

Durante años, Zapatero ha sido el interlocutor europeo más relevante del chavismo, pese a las críticas internas y externas. Ahora, con Estados Unidos impulsando una transición pactada, su papel se reactiva para facilitar la "normalización" de Delcy como rostro aceptable del nuevo poder.

Objetivo: reconstruir la imagen de Delcy Rodríguez

Fuentes políticas revelan que el ex presidente español lidera un plan de rehabilitación de la imagen de la nueva presidenta interina, sancionada por la Unión Europea por su implicación en violaciones de derechos humanos.

La estrategia pasa por presentar a Delcy como tecnócrata de perfil moderado, capaz de liderar la transición institucional y económica del país. Un discurso que busca respaldo internacional, especialmente en el Grupo de Puebla y otros foros de la izquierda iberoamericana.

Apoyo de aliados y estructura interna chavista

En Venezuela, el entorno chavista ya trabaja para consolidar su liderazgo. Empresarios, sindicatos, supuestos opositores y ONGs afines están movilizados. El control que los hermanos Rodríguez ejercen sobre los poderes Ejecutivo y Legislativo allana el camino.

Zapatero cuenta también con la colaboración directa de Eudoro González, exdiputado venezolano, que actuó como negociador desde la embajada de España en Caracas para garantizar la salida pactada del expresidente interino Edmundo González Urrutia.

La transición bajo vigilancia internacional

El nombramiento del general Gustavo González López como comandante de la Guardia de Honor, tras años al frente del SEBIN, refuerza el mensaje de "orden" que Delcy busca proyectar. Un gesto simbólico que, sin embargo, genera dudas sobre el respeto a las libertades públicas.

En paralelo, continúan las detenciones por motivos políticos. Dos hombres fueron arrestados en Mérida tras celebrar la caída de Maduro. También se han producido redadas contra periodistas, en aplicación del nuevo "Decreto de Conmoción Exterior".

Trump y su respaldo a la operación

Mientras tanto, Donald Trump ha respaldado públicamente la captura de Maduro y los primeros pasos de Delcy. El exmandatario estadounidense defendió que el cierre del centro de torturas conocido como Helicoide es una señal positiva, al tiempo que reafirmó su compromiso con una transición ordenada en Caracas.

En este contexto, Zapatero se afianza como figura clave en el complejo tablero venezolano, retomando su papel como mediador —y para algunos, como protector— de los intereses del chavismo en Europa.