Yolanda Díaz, acorralada en el Congreso: el PP exige responsabilidades
Cuca Gamarra acusa a la vicepresidenta de complicidad política ante el “Gobierno de fontaneros y de Leires”, en una sesión de control marcada por la ausencia de Sánchez y el impacto del escándalo UCO
La sesión de control al Gobierno de este miércoles ha estado marcada por una ausencia significativa y una presencia aún más sonora. Pedro Sánchez, de viaje en Bruselas, no compareció, pero su sombra planeó con fuerza sobre el hemiciclo. Mientras, la vicepresidenta segunda del Ejecutivo, Yolanda Díaz, tuvo que encarar en solitario un auténtico asedio parlamentario liderado por el Partido Popular y secundado por una oposición creciente.
En un discurso especialmente duro, la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, acusó al Ejecutivo de Sánchez de estar formado por “fontaneros y Leires”, en referencia directa a las informaciones sobre la directora de Relaciones Institucionales de Correos, Leire Díez, presuntamente implicada en una operación clandestina para desacreditar a la UCO de la Guardia Civil.
“Este Gobierno —denunció Gamarra— coloca amantes, enchufa hermanos e intenta tapar la corrupción persiguiendo a quienes la investigan. Es usted, señora Díaz, colaboradora de esta mafia institucional”.
“Mafia con sede en Sicilia” y guerra verbal en el pleno
La tensión subió aún más cuando el coordinador general del PP, Elías Bendodo, comparó al Ejecutivo con una “mafia con sede en Sicilia”, declaración que provocó murmullos en la bancada socialista y una visible incomodidad en Yolanda Díaz, quien replicó con tono agraviado: “En política no todo vale”.
Pero el PP no reculó. Bendodo insistió:
“¿Hasta cuándo va a tapar usted la corrupción del Gobierno? Ustedes están comiéndose con patatas la podredumbre ética que rodea a Sánchez. Su silencio le convierte en cómplice”.
Yolanda Díaz responde con acusaciones y datos de empleo
Lejos de recular, Díaz devolvió el golpe, contraatacando con cifras de empleo y acusaciones directas al Gobierno de la Comunidad de Madrid:
“Frente a sus 7.291 muertos en residencias por la pandemia y las 228 víctimas de la DANA, este Gobierno ha logrado superar los 21 millones de ocupados. Nosotros trabajamos por la estabilidad. Ustedes por la crispación”.
Además, defendió la coalición de Gobierno como “la única opción capaz de contener el avance de la derecha reaccionaria”, y criticó la “obsesión” del PP por judicializar la política.
Claves del enfrentamiento: corrupción, Leire Díez y el caso UCO
El origen de esta nueva explosión parlamentaria se encuentra en la filtración de un encuentro entre Leire Díez y un imputado en el caso Koldo, en el que supuestamente la directiva de Correos pidió información sobre mandos de la Guardia Civil para facilitar ataques desde el Gobierno contra la UCO. Esta unidad investiga los vínculos de Begoña Gómez, David Sánchez y el fiscal general del Estado con posibles tramas de corrupción.
Para Gamarra, este episodio confirma que el Ejecutivo no solo protege a los suyos, sino que persigue a quienes los investigan, lo que —en palabras de la portavoz popular— “sitúa a España en un momento de retroceso democrático sin precedentes”.
El PSOE niega la operación y habla de “ofensiva de la ultraderecha”
Desde Ferraz, el PSOE ha emitido un comunicado en el que niega “rotundamente” cualquier vínculo con la operación y ha anunciado que se reserva el derecho a tomar acciones legales por las informaciones publicadas, que califica de “difamatorias y orquestadas”.
“Ninguna de las personas mencionadas está en nómina del PSOE. Estamos ante una campaña infame que pretende destruir al Gobierno mediante bulos y ataques personales”, subrayan fuentes socialistas.
Una crisis parlamentaria con epicentro en Moncloa
La ofensiva del PP no es un hecho aislado. Coincide con la convocatoria del Congreso Nacional del PP para el 5 y 6 de julio, en el que Alberto Núñez Feijóo intentará salir reforzado tras semanas de desgaste interno. En ese contexto, la estrategia de desgaste total contra el Gobierno parece haberse consolidado, mientras en el Ejecutivo aumenta la sensación de asedio mediático y judicial.
El foco ahora está en la respuesta institucional. ¿Intervendrá Pedro Sánchez para frenar el desgaste? ¿Se producirán ceses o dimisiones para cortar la hemorragia reputacional? ¿Está el Gobierno preparado para resistir una ofensiva política que ya ha empezado a trasladarse también a la calle?
La sesión de este miércoles ha evidenciado que el Parlamento se encuentra en estado de excepción dialéctica. Mientras la ciudadanía exige respuestas ante los casos que erosionan la confianza pública, los partidos se atrincheran en sus discursos de trinchera.
El Gobierno intenta resistir refugiándose en sus cifras macroeconómicas, pero el discurso institucional parece ya insuficiente ante la acumulación de escándalos. El PP, por su parte, acelera su maquinaria con la vista puesta en unas elecciones anticipadas que muchos ya consideran inevitables.
Como dijera un veterano diputado al salir del hemiciclo: “Esto ya no es política. Esto es una batalla cultural por el alma del país”.