Política ferroviaria bajo mínimos

«La vergüenza hoy en política se llama Puente»: sólo pide perdón a Rodalies y culpa al PP de Adamuz

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente (c), comparece ante la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible, en el Congreso de los Diputados, a 3 de febrero de 2026, en Madrid (España). Firma: Alberto Ortega / Europa Press
El ministro Óscar Puente evita toda autocrítica por el accidente de Adamuz, con 46 muertos, y se limita a pedir disculpas solo a los usuarios de Rodalies, mientras responsabiliza a los gobiernos del PP de la tragedia ferroviaria.

 

El titular de Transportes compareció en el Congreso para justificar el caos en el sistema ferroviario español, pero en lugar de asumir errores, culpó a los gobiernos de Aznar y Rajoy por la falta de inversión en infraestructuras. Según Puente, el origen de los problemas actuales se encuentra en la baja ejecución del Plan Rodalies 2008-2015, aprobado con una previsión de 4.000 millones y cuya ejecución, según dijo, “apenas llegó al 10%”.

Puente reconoce el deterioro pero defiende las obras

El ministro socialista reconoció el “mal funcionamiento” del servicio en Cataluña, pero lo justificó por el volumen de obras en curso. Aseguró que “hoy sufrimos limitaciones por un exceso de obras”, en lugar de por abandono, y alegó que la situación actual es consecuencia de un proceso de modernización necesario, aunque molesto.

El PP, objetivo de todas las culpas

En su intervención, Puente se negó a asumir cualquier responsabilidad política por el accidente de Adamuz —que dejó 46 víctimas mortales— y reiteró que el problema se originó en la “nula inversión” de los ejecutivos del PP. El balance, según él, fue “cero”.

La oposición exige dimisiones

Desde la oposición se denunció la falta de respeto a las víctimas y la nula voluntad de depurar responsabilidades. El PP y otros partidos señalaron que el Gobierno de Pedro Sánchez lleva más de seis años en el poder y que ya no sirve culpar a gobiernos anteriores mientras se acumulan tragedias, caos en Adif y protestas masivas de ferroviarios.

Una gestión marcada por la arrogancia

La actitud de Puente volvió a mostrar lo que muchos consideran una seña del actual Gobierno: negar la realidad, escurrir el bulto y responsabilizar al pasado. La falta de fechas para la apertura de la Alta Velocidad a Andalucía y los intentos de tapar la tragedia con nuevos contratos de inspectores no han convencido ni a usuarios ni a trabajadores.