caso begoña

Vecinos, drogas, peleas y copas a 30 euros: la herencia incómoda del Sauna Bar de la familia de Begoña

Sauna Bar de Castellana 180 en el año 2007 y Begoña Gómez en pequeño. / Google Maps / EP
Su historial incluye agresiones, altercados vecinales y un trasfondo empresarial que hoy regresa al primer plano político

Durante más de una década, el número 180 del Paseo de la Castellana en Madrid fue sede de uno de los locales más problemáticos vinculados a la familia de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según ha revelado El Mundo, el Sauna Bar operó como prostíbulo encubierto abierto las 24 horas, acumulando denuncias vecinales, intervenciones policiales y un historial de altercados que aún hoy resuenan en el debate político nacional.

Un negocio familiar con episodios violentos

Uno de los incidentes más documentados se produjo en mayo de 2007, cuando un camarero agredió a un cliente con un vaso tras exigirle 400 euros por tres copas. Fue sólo uno de los múltiples episodios registrados por la Policía en un local que, a pesar de su clausura en 1996 por carecer de licencia, volvió a abrir poco después bajo una nueva cobertura: sauna con bar.

Los vecinos recuerdan un ambiente hostil, con mujeres semidesnudas en la calle, episodios de peleas y olores nauseabundos. La clientela, mayoritariamente hombres de mediana edad, era despachada, según algunas reseñas, "como cubos de basura en descomposición".

Una plantilla estable y precios inflados

El local llegó a contar con hasta 15 trabajadoras, la mayoría de origen eslavo y latinoamericano, con edades superiores a los 30 años. Las tarifas por servicios sexuales partían de los 120 euros por media hora, aunque los testimonios coinciden en que las copas a 30 euros y otras tácticas inflaban la factura final hasta cifras desorbitadas.

Un cliente aseguraba que “si te descuidabas, te sacaban 300 euros en diez minutos”, en un local descrito como decadente y de funcionamiento irregular.

Implicación empresarial de los Gómez Serrano

El Mundo detalla que el negocio fue gestionado por Enrique y Conrado Gómez Serrano, hermanos de Sabiniano Gómez, el ya fallecido padre de Begoña Gómez. Este último, según declaraciones de la gerente del local entre 1997 y 2015, "no participaba en el día a día", aunque seguía siendo una figura clave en los negocios familiares, centrados en otros locales del centro de Madrid.

La gerente también admite que en su último año al frente del Sauna Bar le quedaron a deber cuatro meses de sueldo, lo que añade otra capa de opacidad a la gestión empresarial del local.

Repercusiones políticas y vecinales

La actividad del Sauna Bar no pasó desapercibida. Los bares cercanos modificaron sus horarios para no coincidir con su clientela, y el vecindario protagonizó varias protestas por el impacto del prostíbulo en la convivencia. Incluso en una ocasión, una mujer en un Bentley acudió a sacar a su marido que, tras varias horas, no podía ni caminar.

El caso ha cobrado actualidad tras la intervención del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Congreso, acusando a Sánchez de haberse beneficiado “a título lucrativo” de este negocio vinculado a la prostitución. El foco mediático sobre los negocios de la familia política del presidente se intensifica en un momento crítico para su credibilidad y la del Gobierno.