Tres muertos, pueblos evacuados y trenes bloqueados: la peor semana del verano en España
Los incendios sin control en varias comunidades y el corte del AVE Galicia–Madrid han puesto a prueba la capacidad de respuesta del Estado en plena temporada alta
España afronta una de sus peores semanas del verano con más de 100.000 hectáreas arrasadas por el fuego, tres víctimas mortales, decenas de pueblos evacuados y una Galicia prácticamente aislada por tren en pleno agosto. A la emergencia ambiental se suma el caos ferroviario, que ha dejado a miles de pasajeros varados y estaciones abiertas durante la noche para acoger a los afectados.
Fuego sin control y gestión cuestionada
El avance de los incendios en comunidades como Castilla y León y Galicia ha obligado a desplegar a la Unidad Militar de Emergencias y a pedir apoyo europeo. La solicitud de aviones Canadair al Mecanismo Europeo de Protección Civil llegó el miércoles por la noche, en medio de críticas por la lentitud de la respuesta estatal y la falta de una coordinación clara con las comunidades autónomas.
Mientras los efectivos luchan contra el fuego, el debate político ha copado titulares. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha mantenido un enfrentamiento público con dirigentes del PP, acusándoles de inacción, mientras desde la oposición se denuncia una respuesta tardía y desorganizada del Ejecutivo.
La alta velocidad Galicia–Madrid, interrumpida dos veces en 24 horas
El AVE entre Galicia y Madrid se convirtió esta semana en un símbolo del descontrol logístico. Tras permanecer cortado por los incendios desde la tarde del miércoles, el servicio se reanudó parcialmente a las 10.00 horas del jueves… para volver a suspenderse hora y media después debido a la reactivación de las llamas en Ourense.
Los trenes que ya estaban en ruta fueron detenidos en las estaciones más cercanas, y Renfe habilitó convoyes especiales que no pudieron completar sus trayectos. Muchos viajeros pasaron la noche en estaciones como Santiago, Vigo o A Coruña, asistidos por la Cruz Roja.
Un agosto crítico y sin un plan unificado
La combinación de ola de incendios y problemas de transporte ha puesto de relieve la fragilidad de los mecanismos de respuesta ante emergencias de gran escala. Expertos en gestión de riesgos insisten en que, aunque la extinción de incendios es competencia autonómica, crisis de esta magnitud requieren una dirección estatal fuerte y coordinada, que vaya más allá de ruedas de prensa o mensajes en redes sociales.
Por ahora, la prioridad sigue siendo contener el avance del fuego y restablecer las comunicaciones ferroviarias. Pero el balance provisional —fuego sin control, trenes bloqueados y miles de afectados— deja claro que el desafío no es solo apagar las llamas, sino recuperar la confianza en la capacidad de reacción del Estado.