Trato de favor y escándalo en prisión: Miguel Carcaño, el asesino de Marta del Castillo, en el ojo del huracán
El nombre de Miguel Carcaño, condenado por el asesinato de Marta del Castillo, ha vuelto a protagonizar los titulares informativos en España. A pesar de cumplir una condena de 21 años y tres meses en la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), nuevas informaciones apuntan a que habría disfrutado de tratos de favor, acceso a dispositivos electrónicos prohibidos, beneficios económicos, e incluso una supuesta relación con una funcionaria de prisiones. Todo ello, en el contexto de un caso que lleva 16 años sin resolución completa y con el cadáver de Marta aún desaparecido.
Acusaciones graves: móviles, tablet y privilegios carcelarios
El programa ‘Código 10’ destapó el testimonio de un excompañero de prisión que asegura que Carcaño habría tenido durante un año y medio acceso a un teléfono móvil, una tablet, un teclado de goma, un pendrive y conexión Wi-Fi. Además, poseía más de 100 paquetes de tabaco, lo que refuerza la sospecha de que estaría implicado en trapicheos internos como venta de ropa o incluso medicamentos como Viagra.
Instituciones Penitenciarias ha confirmado que estos materiales fueron incautados y ha iniciado una investigación formal, trasladando los hechos a la autoridad judicial. Aunque no se apunta directamente a ningún funcionario por ahora, el testimonio apunta a una relación privilegiada con una trabajadora penitenciaria, lo cual ha sido calificado por los padres de Marta del Castillo como “una vergüenza” y un claro indicio de corrupción interna.
Una condena económica que no se cumple
Miguel Carcaño fue condenado a indemnizar a la familia de Marta con 360.000 euros: 140.000 para cada uno de sus padres y 40.000 para sus dos hermanas. Sin embargo, no ha pagado ni un solo euro. Paradójicamente, se sabe que tenía uno de los sueldos más altos en la cárcel gracias a su trabajo como encargado de panadería, llegando a percibir hasta 800 euros al mes.
En julio de 2024, los padres de Marta solicitaron el embargo de ese sueldo y del llamado peculio (el dinero de uso personal de los presos), pero la Audiencia de Sevilla aún no ha actuado, y el procedimiento lleva paralizado casi un año. Según fuentes judiciales, su sueldo no es embargable porque está por debajo del mínimo legal, un vacío legal que deja desprotegidas a las víctimas y beneficia a los condenados.
La indignación de la familia de Marta
Antonio del Castillo y Eva Casanueva, padres de la joven sevillana asesinada, han exigido una “investigación seria” y el traslado inmediato de Carcaño a otro centro penitenciario. También piden el cambio de destino de la funcionaria presuntamente implicada en los hechos.
“Esto es una dejación de funciones de libro. Lo que está ocurriendo en Herrera de la Mancha es corrupción dentro de la prisión”, denunció Antonio del Castillo en Cuatro televisión.
Han propuesto que el traslado se realice al centro penitenciario de El Puerto de Santa María (Cádiz), con el objetivo de cortar cualquier posible vínculo con funcionarios que le hayan favorecido.
¿Y el resto de implicados? Un caso sin cerrar
A pesar de la condena a Carcaño en 2011, el resto de adultos acusados —su hermano Francisco Javier Delgado, su novia María García y Samuel Benítez— fueron absueltos. La Audiencia de Sevilla anuló en 2024 la condena por falso testimonio a "El Cuco" y a su madre, dejando aún más abierta la herida judicial de uno de los crímenes más mediáticos de la historia reciente de España.
El paradero del cuerpo de Marta sigue siendo desconocido. Miguel Carcaño ha ofrecido múltiples versiones contradictorias a lo largo de los años, ninguna de las cuales ha conducido al hallazgo del cadáver.
El caso Marta del Castillo no solo representa un asesinato brutal sin justicia completa, sino también una evidencia de las fisuras del sistema penitenciario español. La sospecha de trato de favor a un condenado por asesinato, unido al incumplimiento de la responsabilidad económica con las víctimas, constituye un escándalo que exige respuestas urgentes.
La investigación abierta por Instituciones Penitenciarias podría marcar un punto de inflexión. Mientras tanto, los padres de Marta —y la sociedad— continúan reclamando verdad, justicia y dignidad para su hija. Y, sobre todo, siguen esperando lo más básico: que el cuerpo de Marta aparezca para poder descansar en paz.