Un testaferro al descubierto: ¿Qué oculta realmente el "número 3" de Hacienda?
Esta situación plantea serias dudas sobre la ética de quien, en su cargo, promueve la lucha contra el fraude y la elusión fiscal.
Un esquema de ocultación de patrimonio
Según información a la que ha tenido acceso El Debate, Marco Sanjuán habría empleado al empresario Enrique Lahuerta Tornos como un "hombre de paja" dentro de la sociedad Investment Betancunia SL. Esta sociedad, creada en 2003, alberga propiedades como dos viviendas en Huesca, cuatro plazas de garaje en Valladolid y un vehículo de alta gama BMW. Esta estrategia no solo le permite esquivar el pago de impuestos, sino que también contradice sus propias enseñanzas en conferencias sobre la importancia de cumplir con las obligaciones fiscales.
Recientemente, Marco Sanjuán ha sido el presidente del congreso de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado, donde predica sobre el deber de pagar impuestos y la necesidad de aumentar la seguridad jurídica en el ámbito tributario.
Investigaciones y respuestas de Marco Sanjuán
El 25 de abril de 2019, la Oficina de Conflicto de Intereses, perteneciente a la Secretaría de Estado de Función Pública, inició una investigación tras detectar posibles incompatibilidades en la gestión de Marco Sanjuán. Este respondía a un requerimiento con un extenso escrito defendiendo la legalidad de su patrimonio. Sin embargo, apenas 20 días después, se desvinculó como administrador de la sociedad, designando a Lahuerta como el nuevo administrador único, mientras él mantenía una participación del 49,97% y seguía firmando documentos en representación de Investment Betancunia SL.
Actividades recientes y opacidad
A pesar de su aparente desvinculación, Marco Sanjuán ha continuado realizando operaciones inmobiliarias a través de esta sociedad. En enero, firmó una prórroga de contrato de arrendamiento de un chalet en Almudévar, Huesca, y en abril vendió dos plazas de garaje en Valladolid. En ambas transacciones, aunque formalmente no era el administrador, su firma seguía siendo utilizada.
El chalet, que ha estado en alquiler, fue gestionado por otro socio, Alberto Gómez Sánchez, quien ha facilitado el arrendamiento a través de la sociedad Cámara Urbana y Rústica SL. Este uso de personas interpuestas le proporciona a Marco Sanjuán un escudo de opacidad para ocultar su verdadera participación en las inversiones.
Un pasado polémico
La relación de Marco Sanjuán con Lahuerta es de amistad cercana, y ambos tienen un pasado profesional en común. Entre 2010 y 2012, Lahuerta fue director de Urbas, una inmobiliaria actualmente bajo investigación por la Audiencia Nacional por estafa en una ampliación de capital irregular.
La utilización de una sociedad instrumental para facturar conferencias y clases en la Universidad de Cantabria es otra de las estrategias que ha empleado Marco Sanjuán para disminuir su carga tributaria, al facturar a través de la empresa y no como persona física.
Cuestionamientos legales y éticos
La Ley de Altos Cargos prohíbe que un funcionario de alto nivel mantenga sociedades de este tipo, así como el uso de personas interpuestas. Marco Sanjuán ya ha tenido problemas en el pasado, cuando la Oficina de Conflicto de Intereses le pidió explicaciones sobre su situación en 2018. En su respuesta, acusó a la directora de la oficina de afectar su estado de ánimo, lo que parece una respuesta evasiva a las preocupaciones legítimas sobre su conducta.
Contradicciones en el discurso
Las acciones de Marco Sanjuán chocan directamente con las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha criticado enérgicamente el uso de estructuras similares para evadir impuestos. En 2015, Sánchez dejó claro que desautorizaría a cualquier miembro de su partido que utilizara sociedades interpuestas para reducir su carga fiscal.
A pesar de la presión y las acusaciones, Marco Sanjuán no ha ofrecido explicaciones sobre su situación, manteniendo un silencio que podría interpretarse como un reconocimiento tácito de su mala conducta.
Consecuencias y futuro incierto
La revelación de estas prácticas genera un grave precedente y plantea interrogantes sobre la integridad de los altos funcionarios encargados de velar por el cumplimiento de la ley fiscal en España. Las acciones de Marco Sanjuán podrían tener repercusiones significativas no solo en su carrera, sino también en la percepción pública de la Agencia Tributaria y su lucha contra el fraude.