Teresa Ribera, ausente en plena crisis por las inundaciones en España
Desde el pasado 29 de octubre, cuando comenzó la tragedia, la actuación de Ribera ha sido cuestionada tanto por la oposición como por diferentes sectores de la sociedad civil, que critican su falta de liderazgo en un momento crucial.
Las riadas han dejado un balance estremecedor: 224 víctimas mortales, miles de damnificados y graves daños materiales. Sin embargo, Ribera ha priorizado su candidatura a una vicepresidencia en la Comisión Europea, lo que ha levantado sospechas sobre sus prioridades y su compromiso con las responsabilidades que le corresponden como titular del ministerio encargado de las obras hidráulicas y la prevención de inundaciones.
Una agenda vacía en plena crisis
Desde el inicio de las inundaciones, la ministra ha reducido al mínimo su agenda oficial en España. Según la documentación del Gobierno, su última actividad registrada antes de la tragedia fue su participación en París en un debate sobre transición justa el 28 de octubre, un día antes de las riadas. Posteriormente, su presencia pública se ha limitado a compromisos en Bruselas para defender su nominación como vicepresidenta de Transición Limpia, Justa y Competitiva en la Comisión Europea.
El pasado martes 12, Ribera asistió al Parlamento Europeo para someterse al proceso de audiencias, donde su desempeño fue calificado de decepcionante. Según asistentes a la sesión, su intervención dejó mucho que desear, especialmente en lo referente a Competencia, uno de los pilares fundamentales de la cartera que aspira a ocupar. A esto se suma el hecho de que Ribera intentó esquivar preguntas incómodas sobre los casi 8.000 millones de euros en gas ruso comprados por España desde 2022, alegando que esta cuestión responde al “libre mercado” y no a su gestión directa, según publica The Objective.
Ausencia de liderazgo y críticas desde la oposición
Mientras Ribera se centraba en su candidatura europea, las inundaciones continuaban generando caos en España. Desde su entorno, aseguran que la ministra siguió la tragedia "de forma remota" desde Bruselas y que estuvo "localizable". Sin embargo, su ausencia física y su limitada intervención pública han sido objeto de duras críticas.
El Partido Popular ha señalado que Ribera no solo no compareció ante el Congreso ni el Senado tras la tragedia, sino que su agenda demuestra un desinterés por las consecuencias de las riadas. Javier Márquez, portavoz de Medio Ambiente del Grupo Popular, declaró: “Va a París, a Bruselas y a la COP, pero no a Valencia. Los damnificados no pueden esperar”.
A esto se suma el hecho de que otros altos responsables del Gobierno también estaban ausentes en el momento de la catástrofe: el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, se encontraba en Colombia para asistir a una conferencia de Naciones Unidas, mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaba en la India.
La jurisprudencia apunta a Ribera como principal responsable
La ley en España es clara en materia de responsabilidad por riadas: la ministra de Transición Ecológica es la encargada de ejecutar obras hidráulicas y garantizar el mantenimiento de las cuencas para prevenir inundaciones. Sin embargo, en este caso, las medidas de prevención han sido insuficientes. Una de las obras clave, aprobada en 2011 bajo su mandato, no fue ejecutada tras su regreso al ministerio en 2018.
En particular, el río Júcar, una de las cuencas más afectadas, carece de sistemas modernos de predicción de caudales, algo que podría haber mitigado los daños. Este vacío de planificación ha reavivado las críticas a su gestión al frente del Ministerio de Transición Ecológica.
Repercusiones políticas y reputacionales
La falta de liderazgo de Ribera en esta crisis no solo ha dañado su imagen en España, sino que también ha repercutido en su prestigio en Europa. Fuentes del Parlamento Europeo señalan que la ministra quedó "tocada" tras su audiencia, con una intervención plagada de vacilaciones y respuestas poco contundentes. “Quedó realmente mal y fue incapaz de convencer a los presentes”, aseguraron asistentes al hearing, quienes también destacaron que evitó responder sobre la trama de hidrocarburos y las riadas en España.
Mientras tanto, su número dos y otros altos cargos relacionados con la gestión de emergencias han estado ausentes, dejando la respuesta a las riadas en manos de las autoridades autonómicas. El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, ha comparecido para ofrecer explicaciones y asumir responsabilidades, pero también ha señalado la falta de apoyo del Gobierno central.
Una gestión bajo escrutinio
La comparecencia de Ribera en el Congreso está prevista para el próximo 20 de noviembre, más de tres semanas después de los sucesos. Hasta entonces, la oposición continuará presionando para obtener respuestas sobre su papel en la crisis. Además, organizaciones civiles y expertos en medio ambiente han comenzado a exigir una revisión integral de las políticas de gestión hídrica y prevención de desastres en España.
En medio de este escenario, la prioridad de Ribera parece estar más enfocada en Bruselas que en los damnificados por las inundaciones. Este desajuste entre sus responsabilidades nacionales y sus ambiciones internacionales podría ser determinante para su futuro político, tanto en España como en el ámbito europeo.