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Telefónica señala a Rosauro Varo como enlace de Begoña Gómez

La mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, durante la Comisión de Investigación. / Eduardo Parra
El Juzgado 41 de Madrid investiga si Begoña Gómez utilizó contactos en Telefónica, facilitados por Rosauro Varo, para obtener fondos destinados al desarrollo de un software que terminó siendo ofertado a través de su empresa privada

El Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid, en su investigación sobre Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, ha revelado nuevos detalles sobre su vinculación con Telefónica en el desarrollo del software utilizado para el Máster de Transformación Digital de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Según la declaración del director jurídico de la operadora, fue el empresario Rosauro Varo quien abrió las puertas de la compañía a Gómez, gestionando reuniones clave para la financiación del proyecto.

El papel de Telefónica en el desarrollo del software

El representante legal de Telefónica declaró ante el juez Juan Carlos Peinado que Begoña Gómez contactó directamente a Rosauro Varo para conseguir apoyo económico en el desarrollo del software que utilizaría en la Complutense. A raíz de estas gestiones, se celebraron al menos dos reuniones en diciembre de 2021, en las cuales participó Gonzalo Martín-Villa, entonces consejero delegado de Telefónica IoT & Big Data Tech.

El testigo detalló que Telefónica aportó aproximadamente 50.000 euros en mano de obra, asignando a tres empleados para trabajar en el desarrollo del software. Según su versión, el objetivo era que el producto quedara como propiedad de la UCM. Sin embargo, el software terminó siendo ofertado en la página web de una empresa unipersonal de Gómez, cerrada poco después de que estallara el escándalo.

Inversiones de Indra y Google en el proyecto

La causa judicial también involucra a otras grandes compañías. Indra, según documentación presentada al tribunal, destinó 128.442 euros al software, mientras que Google aportó 110.000 euros. Estas inversiones, junto con la participación de Telefónica, se realizaron bajo el supuesto de que el proyecto estaría vinculado exclusivamente a la Universidad Complutense y no tendría fines lucrativos personales.

Las sospechas de apropiación indebida

La investigación se centra en determinar si Begoña Gómez pudo apropiarse indebidamente del software y si existió intrusismo profesional al firmar los documentos necesarios para implementar el proyecto, a pesar de no contar con la titulación requerida. Además, la jueza busca esclarecer cómo fue posible que un producto destinado a la Complutense acabara siendo ofertado a través de una empresa privada vinculada a Gómez.

Implicaciones políticas y empresariales

El caso pone en el foco tanto a Gómez como a las empresas implicadas, cuyas inversiones ahora son objeto de escrutinio judicial. Telefónica, Indra y Google deberán justificar cómo sus aportaciones se alinearon con los objetivos inicialmente planteados y si fueron engañadas en el proceso.

Por su parte, el Gobierno enfrenta una nueva tormenta política, pues este caso añade presión al presidente Pedro Sánchez, quien ha tenido que defender a su esposa en repetidas ocasiones. La declaración del representante de Telefónica, señalando a un empresario cercano al entorno del Ejecutivo como facilitador del contacto, aumenta la complejidad del caso y las sospechas de posibles conflictos de interés en las altas esferas.

Próximos pasos en la investigación

El juez Peinado ha citado a más testigos y representantes de las empresas implicadas para esclarecer el destino de las inversiones realizadas en el software. Además, no se descartan nuevas imputaciones en el marco de esta causa, que ha adquirido gran relevancia mediática y política.

La figura de Begoña Gómez sigue siendo central en el caso, y su comparecencia inicial ante el juez, en la que negó irregularidades, no parece haber disipado las dudas sobre su gestión del proyecto.