Sombras en la familia de Begoña Gómez: condenas, prostíbulos y contradicciones feministas
El feminismo gubernamental que Begoña Gómez encarna con firmeza en actos institucionales y manifestaciones del 8M se ve ahora cuestionado por las sombras de su entorno familiar, envuelto en condenas judiciales por proxenetismo y trata de mujeres
La figura pública de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha erigido en los últimos años como referente simbólico del feminismo institucional. Sin embargo, recientes revelaciones sobre los negocios de su entorno familiar —ligados a la prostitución ilegal y la trata de mujeres— contradicen frontalmente el discurso igualitario que abandera desde la primera fila de las manifestaciones del 8-M, según informa El Debate.
Una condena judicial que afecta al apellido Gómez
Según ha revelado El Debate, el tío paterno de Begoña Gómez, Francisco Enrique Gómez Serrano, fue condenado a pagar 66.000 euros por lucrarse a través del trabajo de 11 mujeres extranjeras sin papeles, explotadas en el club de alterne "Kilómetro Ochenta", en Ituero y Lama (Segovia). Las víctimas carecían de contrato laboral y no estaban dadas de alta en la Seguridad Social. El empresario alegó ante la Inspección de Trabajo que las mujeres eran “clientas”, argumento que fue tajantemente desestimado.
Este hecho, documentado en sentencia firme, evidencia una estructura de negocio basada en la precariedad y la explotación, en abierta contradicción con los valores que defiende el Ejecutivo.
Presunta trata en un local familiar: intervención policial y testimonio de secuestro
No es el único episodio inquietante. La Brigada Central Contra la Trata de Seres Humanos de la Policía Nacional desarticuló hace unos años una red de explotación sexual que operaba en un establecimiento vinculado a la familia Gómez. En el operativo, fue liberada una mujer rumana que había sido entregada al local como parte del negocio ilegal.
Según consta en las diligencias, la víctima estuvo secuestrada y fue forzada a mantener relaciones sexuales bajo amenazas de muerte. El encargado del prostíbulo, subordinado de Francisco Enrique Gómez, fue condenado a tres años de prisión, según estableció el Tribunal Supremo.
Begoña Gómez: entre el discurso igualitario y el silencio familiar
Desde su llegada a La Moncloa, Begoña Gómez ha estado presente en los actos más relevantes del feminismo institucional. En la manifestación del 8 de marzo de 2020 —que fue foco de contagio masivo por COVID-19—, encabezó la marcha junto a Carmen Calvo y otras dirigentes socialistas, ondeando una pancarta con el lema "Mujeres iguales, mujeres libres" y coreando consignas como "Feminismo pa’lante, machismo pa’trás".
En aquella ocasión, declaró ante los medios:
“Soy feminista porque es sinónimo de igualdad, de superación. Porque todos y todas ganamos.”
Sin embargo, la falta de posicionamiento ante los casos que implican a su familia directa y las graves vulneraciones de derechos de mujeres en locales gestionados por su entorno, han desatado una fuerte polémica pública.
¿Doble rasero del feminismo gubernamental?
Las revelaciones han sido utilizadas por la oposición como munición política contra el Gobierno. Voces críticas han señalado que mientras el Ejecutivo impulsa una agenda feminista desde el BOE, las prácticas empresariales de la familia presidencial contradicen la ética que se proclama.
Diversos colectivos de juristas, asociaciones feministas y expertos en derechos humanos han solicitado una posición pública de Begoña Gómez sobre los hechos. Hasta la fecha, ni ella ni el presidente Sánchez han emitido declaraciones al respecto.