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Rajoy desmonta el relato del PSOE y del bloque independentista: "Por siete votos, señores socialistas, han perdido la dignidad"

El expresidente del gobierno, Mariano Rajoy, comparece en la comisión de Investigación sobre la denominada "Operación Cataluña". / A. Pérez Meca

De la amnistía a Villarejo, pasando por el procés y la Kitchen | Ningún tema descolocó a Rajoy, que mantuvo el tipo ante sus rivales políticos con la misma calma con la que despachó el 155

El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy compareció este miércoles ante la comisión de investigación del Congreso sobre la llamada Operación Cataluña, en una sesión marcada por su negativa a reconocer la existencia de cualquier estructura parapolicial dirigida desde su Ejecutivo para actuar contra líderes independentistas. Lejos de ceder a las presiones de los grupos parlamentarios que promovieron su citación, Rajoy optó por minimizar su papel en los hechos objeto de la comisión y atribuyó la investigación parlamentaria a una "maniobra política" para sostener al Gobierno actual. «Han montado este circo por siete votos», afirmó.

Durante más de dos horas de comparecencia, Rajoy insistió en que no tuvo conocimiento ni participación alguna en actividades ajenas a la legalidad por parte de las fuerzas de seguridad del Estado en Cataluña. «Yo no pinto nada aquí, aunque esté muy a gusto», aseguró en uno de los momentos iniciales de su intervención, dejando clara su estrategia: distanciamiento absoluto y recurso a los tribunales como aval de su inocencia. En este sentido, recordó que la Audiencia Provincial de Madrid archivó en diciembre la última querella presentada contra él por estos hechos, al considerar que no existían indicios suficientes para abrir procedimiento penal y que los testimonios contra su persona procedían únicamente de fuentes mediáticas y declaraciones del excomisario José Manuel Villarejo.

Tensiones con los portavoces e indirectas judiciales

El desarrollo de la comisión evidenció la tensión entre Rajoy y los portavoces de ERC, PSOE, Junts, Bildu, Sumar y Podemos, quienes, sin éxito, trataron de obtener del expresidente algún reconocimiento de responsabilidad política. «Usted antes me indignaba y ahora me da pereza», le espetó el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien, además, sugirió a Rajoy que fuera preparando su defensa de cara al juicio por el caso Kitchen, previsto para 2026. Rajoy, lejos de inmutarse, replicó aludiendo a las contradicciones del propio Rufián durante el procés, recordando su célebre tuit sobre las "155 monedas de plata".

En un intercambio especialmente tenso, el portavoz del PSOE, Manuel Arribas, trató de vincularle con Villarejo, algo que Rajoy negó de forma tajante: «No le conocí ni hablé nunca con él», respondió, añadiendo que quien condecoró al excomisario fue precisamente el Gobierno socialista en 2010. «Tienen ustedes una obsesión ciertamente notable con el señor Villarejo», zanjó.

Defensa del 155 y críticas al Gobierno actual

Rajoy aprovechó también su intervención para reivindicar su papel durante la crisis independentista de 2017. «Estoy absolutamente orgulloso de haber parado un golpe de Estado en una región española», afirmó, refiriéndose a la aplicación del artículo 155 de la Constitución tras la declaración unilateral de independencia en Cataluña. Además, acusó al actual Ejecutivo de Pedro Sánchez de actuar condicionado por los partidos independentistas a cambio de mantener la mayoría parlamentaria. «Esta es la comisión de los siete votos. Por siete votos han perdido la dignidad y se dejan humillar», afirmó, en alusión al pacto de investidura y a la tramitación de la ley de amnistía.

Sin respuestas sobre la Operación Cataluña

Más allá de los reproches políticos, la comparecencia dejó sin aclarar el fondo de la cuestión: si desde las estructuras del Ministerio del Interior, bajo su mandato, se puso en marcha una operación para investigar y difundir información comprometedora sobre dirigentes soberanistas catalanes con fines políticos. Rajoy negó toda relación con esas prácticas y puso como ejemplo los múltiples procedimientos judiciales abiertos contra el PP durante sus años en el Gobierno. «Si había una policía política del PP, desde luego no era muy eficaz», ironizó, aludiendo a causas como Gürtel, Lezo y Púnica.

Por último, el expresidente incluso sugirió temas alternativos por los que podría ser interrogado. «Pregúnteme por Andorra, pregúnteme por lo que hice para evitar aplicar el 155», dijo con visible comodidad, consciente de que su veteranía parlamentaria y su experiencia como testigo en otras comisiones le permitían mantener el control del relato sin grandes sobresaltos.

Un testigo blindado y sin fisuras

Rajoy demostró en esta comisión que no tenía intención alguna de apartarse de su guion. Consciente de la dificultad de que la investigación parlamentaria derive en consecuencias penales directas para él, reforzó su defensa amparándose en las decisiones judiciales previas y centró sus esfuerzos en desacreditar la propia legitimidad de la comisión, a la que retrató como un mero instrumento político del bloque que sostiene al Gobierno.

El expresidente cerró su intervención con una frase de advertencia para el futuro: «Hoy en día todo el mundo sabe que la democracia española tiene instrumentos para defenderse y que, si hace falta, los usa».