Seguridad Nacional contradice a Moncloa: los incendios bajaron un 54 % en la última década
Informes de Seguridad Nacional muestran que en 2024 los incendios bajaron un 54 % respecto a la media de la década anterior, lo que contradice el relato de Moncloa de un agravamiento imparable
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interrumpió este domingo sus vacaciones para visitar las zonas afectadas por los incendios en Orense y León, tras una semana en la que el fuego ha arrasado más de 150.000 hectáreas y obligado a miles de evacuaciones. En su comparecencia, Sánchez anunció que propondrá a los partidos un gran pacto de Estado por la emergencia climática con el objetivo de “mejorar la respuesta” frente a este tipo de crisis y “redimensionar las capacidades del Estado” ante el agravamiento de sus efectos.
El jefe del Ejecutivo apeló a la necesidad de una estrategia que anticipe escenarios críticos y refuerce la seguridad ciudadana. “Es preciso hacer una reflexión de fondo, una estrategia que nos permita responder de forma más garantista y segura para todos ante la aceleración de la emergencia climática”, subrayó.
Los datos de Seguridad Nacional
Sin embargo, los informes de Seguridad Nacional, organismo dependiente de Presidencia, relativizan el argumento de que el aumento de los incendios forestales esté directamente vinculado al cambio climático.
El informe de 2024 reveló una disminución notable respecto a la media de la década anterior:
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La superficie forestal afectada fue de 47.711 hectáreas, un 54 % menos que la media de los diez años previos.
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La superficie no arbolada quemada se redujo en un 48 %, y la arbolada en un 65 %.
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El número de siniestros fue de 6.134, lo que supone un 37 % menos que la media de la década precedente.
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Los grandes incendios forestales fueron 16, frente a los 23 de media histórica.
El balance de 2023 ofrecía una tendencia similar: una reducción del 22 % en el número de siniestros y del 11 % en la superficie forestal afectada en comparación con la media del decenio anterior.
Estos datos evidencian que, aunque el cambio climático es un factor de riesgo creciente, no explica por sí solo la magnitud de la actual ola de incendios.
Críticas a Sánchez y su gestión
El Partido Popular ha cargado contra lo que considera una “cortina de humo” del presidente. La portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, criticó que Sánchez recurra a grandes anuncios en lugar de reforzar de inmediato los medios de extinción:
“Es como si viene un tsunami y propone un pacto por los océanos. Los pactos de Estado no acaban con las llamas”, señaló.
El PP también denunció que el presidente no haya contactado aún con su líder, Alberto Núñez Feijóo, para trasladarle formalmente la propuesta.
A su vez, varias comunidades autónomas han reprochado al Gobierno la falta de coordinación y recursos suficientes en la primera semana de la crisis. Sánchez, que se encontraba de vacaciones en la residencia oficial de La Mareta (Lanzarote), presidió por primera vez el sábado —de manera telemática— la reunión del CECOD (Comité Estatal de Coordinación y Dirección contra Incendios Forestales).
Precedentes y discurso climático
No es la primera vez que Sánchez recurre al cambio climático como causa de fenómenos extremos en España. En noviembre de 2024, en la Cumbre del Clima de Bakú, responsabilizó a la emergencia climática de la devastadora DANA en la Comunidad Valenciana, que dejó más de 200 fallecidos: “El cambio climático mata”, afirmó entonces.
El reto pendiente: prevención y gestión del territorio
Un informe reciente del Ministerio para la Transición Ecológica apunta a deficiencias estructurales en la lucha contra incendios. Según el documento, España ha alcanzado un “techo” en el número de medios de extinción y lo que necesita ahora es mejorar la calidad, eficiencia e innovación tecnológica.
Entre sus recomendaciones se incluyen:
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Incorporar nuevas tecnologías adaptadas a los desafíos actuales.
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Aumentar la inversión en prevención y formación.
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Optimizar el uso de recursos humanos y materiales.
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Dinamizar la gestión del territorio, considerada aún “infradotada”.
El texto concluye que disponer de más brigadas o aeronaves no siempre reduce el riesgo de colapso ante situaciones extremas, mientras que la mejora en organización y eficiencia sí podría marcar la diferencia.