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Sánchez y Putin, al unísono: critican a EE. UU. y callan ante la dictadura chavista

La caída de Nicolás Maduro ha dejado al descubierto un insólito paralelismo diplomático: Pedro Sánchez y Vladímir Putin han reaccionado con discursos prácticamente idénticos. / EP / A.E
Ni dictadura, ni narcotráfico, ni represión. Moncloa y el Kremlin han preferido centrarse en la “soberanía” venezolana, obviando los crímenes del chavismo y lanzando dardos a Washington

Las reacciones oficiales de Pedro Sánchez y del Kremlin a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela han evidenciado una coincidencia llamativa tanto en el fondo como en la forma. Tras el apresamiento de Nicolás Maduro y su traslado a suelo estadounidense para ser juzgado por narcoterrorismo, Moncloa y Moscú han articulado discursos prácticamente paralelos que evitan cualquier condena al régimen chavista y centran sus críticas en la actuación de Washington.

La operación estadounidense, que ha puesto fin a más de dos décadas de poder chavista, ha sido presentada por el presidente del Gobierno español como una violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana, una tesis idéntica a la defendida por Vladímir Putin a través de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov.

Mensajes casi calcados desde Moncloa y el Kremlin

Desde Moscú, Lavrov ha instado a «evitar una mayor escalada» y a «buscar una solución mediante el diálogo». Horas antes, Pedro Sánchez había lanzado un mensaje en términos casi idénticos, haciendo «un llamamiento a la desescalada» y apelando a un arreglo «dialogado» del conflicto.

Ambos comunicados comparten una idea central: reprobar la intervención de EEUU por entender que vulnera la soberanía de Venezuela. En su mensaje, Sánchez afirmó que la operación «viola el derecho internacional», mientras que el Kremlin sostuvo que atenta contra «el derecho de Venezuela a determinar su propio destino».

Apelaciones comunes a la ONU y al riesgo de belicismo

Las coincidencias no se limitan al lenguaje. Tanto Moncloa como el Kremlin han apelado a las Naciones Unidas para cuestionar la actuación estadounidense. Sánchez sostuvo que la intervención no respeta «los principios de la Carta de la ONU», mientras que Rusia pidió la «convocatoria urgente del Consejo de Seguridad».

Asimismo, el presidente español advirtió de que la acción de EEUU «empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo», una expresión que encuentra su reflejo en el comunicado ruso, donde se afirma que «Latinoamérica debe seguir siendo una zona de paz», responsabilizando implícitamente a Washington de romper ese equilibrio.

Silencio sobre la dictadura y el narcotráfico

Más allá de las similitudes discursivas, hay otra coincidencia significativa: lo que ambos gobiernos han omitido. Ni Sánchez ni Putin han hecho referencia alguna al carácter dictatorial del régimen de Maduro, a los pucherazos electorales, a la represión sistemática, ni a las torturas y encarcelamientos de la oposición venezolana.

Tampoco hay mención al cártel de los Soles, estructura criminal dirigida por la cúpula chavista y calificada por el Departamento de Estado de EEUU como organización narcoterrorista desde el pasado 24 de noviembre. Según Washington, este entramado es responsable del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa y de la violencia terrorista en el hemisferio occidental.

Dos mensajes de Sánchez sin condena a Maduro

Tras la captura del dictador venezolano, Pedro Sánchez publicó dos mensajes en la red social X con casi siete horas de diferencia. En el primero no mencionó a Maduro; en el segundo sí lo citó, pero sin crítica alguna a su régimen. De hecho, el presidente español llegó a equiparar la figura del dictador con la actuación de Donald Trump, al afirmar: «España no reconoció al régimen de Maduro. Pero tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional».

Esta equiparación y la ausencia de una condena explícita al chavismo refuerzan la percepción de alineamiento entre Moncloa y el Kremlin, en un contexto internacional marcado por el derrumbe de una de las dictaduras más longevas de América Latina.

Un alineamiento político con consecuencias

Las «clamorosas coincidencias» entre Sánchez y Putin en este episodio han generado críticas por lo que muchos interpretan como un intento de dar oxígeno al chavismo en su caída y de deslegitimar la actuación de Estados Unidos. Mientras Washington subraya el carácter criminal del régimen de Maduro, las reacciones de España y Rusia han evitado cualquier referencia a esa realidad, situándose en un terreno que prioriza la soberanía formal frente a la naturaleza del poder que la ejercía.