balance de la legislatura

Sánchez se blinda ante la corrupción: elude escándalos y presume de turistas y permisos de paternidad

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios de comunicación para hacer balance del curso político. / Eduardo Parra

El presidente omite en su balance anual los casos de corrupción que salpican al PSOE, incluida la caída de Santos Cerdán, y defiende su gestión como un «modelo de éxito»

Pedro Sánchez compareció este lunes desde La Moncloa con su habitual tono triunfalista, en lo que él mismo definió como un «ejercicio de rendición de cuentas» al cerrar el curso político. Sin embargo, su intervención estuvo marcada por la ausencia de autocrítica, incluso frente a la mayor crisis de corrupción que atraviesa su partido en la última década. Ni una sola mención al escándalo que ha acabado con Santos Cerdán, su hasta hace unas semanas número dos, en prisión preventiva por el llamado caso Koldo. Tampoco una palabra sobre los vínculos de su esposa, Begoña Gómez, con empresas adjudicatarias del Estado. En su lugar, Sánchez se refugió en los datos económicos y en su receta habitual de promesas sociales.

«España mejora año tras año y es contemplada como un modelo de éxito a seguir en medio mundo», aseguró el presidente, quien se felicitó por los «100 millones de turistas» que, según dijo, elegirán el país este año como destino. «Cien millones de personas no pueden estar equivocadas. Vienen porque España funciona».

La corrupción, reducida a una frase

El presidente abordó la corrupción que afecta al PSOE en un único momento y con una frase genérica:

«El Gobierno ha respondido con prontitud y poniendo remedio para extirparla de la vida política».

Esta afirmación, desligada de cualquier ejemplo concreto, sirvió para despachar la serie de escándalos que cercan su entorno político y personal. Desde las grabaciones comprometedoras de Cerdán, el papel de Ábalos y Koldo García en contratos amañados durante la pandemia, hasta la contratación por parte del Ministerio del Interior de servidores de Huawei para almacenar escuchas judiciales, pese a las advertencias del CNI sobre espionaje chino, los casos se multiplican.

La línea oficial de Sánchez consiste en evitar la confrontación directa y encuadrar su actuación como una lucha ética contra la corrupción, pese a que en varios casos su partido ha amparado a cargos bajo sospecha o incluso los ha premiado con nuevas responsabilidades tras salir del foco mediático.

Una economía de «récord» y turistas como aval de gestión

Sánchez comenzó su discurso refiriéndose al crecimiento económico y el empleo. Destacó que, según las previsiones de su Gobierno, España será la economía europea que más crecerá en 2025. Afirmó que el país tiene una previsión del 2,6%, frente al 1,1% de la media europea.

Además, se refirió a la recuperación del turismo como prueba irrefutable de su gestión:

«Los turistas valoran nuestra seguridad, nuestras playas, nuestra gastronomía y nuestro sistema sanitario. España es un país abierto, seguro, desarrollado y tolerante», defendió.

Incluso vinculó su gestión al éxito del deporte español, señalando que «el deporte habla de la capacidad de esfuerzo de nuestro país», y mencionó el oro mundial de Iris Tió en natación artística.

Promesas sociales como cortina de humo

El presidente anunció una de las medidas estrella para el nuevo curso: la ampliación del permiso de paternidad en tres semanas adicionales. Según adelantó, el Consejo de Ministros aprobará este martes tres semanas más de permisos retribuidos para padres y madres, aplicables a nacimientos desde el 2 de agosto de 2024. Esta medida refuerza el paquete social pactado entre el PSOE y Sumar.

También destacó el aumento del gasto en dependencia, la revalorización de las pensiones y una inyección de 1.800 millones al fondo de reserva de la Seguridad Social, además de incrementos del 6% en pensiones mínimas y del 9% en las no contributivas.

Sin embargo, evitó concretar cuándo se presentarán los Presupuestos Generales del Estado para 2026, y admitió implícitamente la posibilidad de seguir gobernando con las cuentas prorrogadas de 2023. Aun así, insistió en que, aunque no los saque adelante, dispone de una “herramienta fantástica” como los fondos europeos, a los que definió como «otros presupuestos».

Silencio frente a los escándalos: de Cerdán a Huawei

La estrategia de Pedro Sánchez es no dar espacio político a los casos de corrupción que afectan a su Gobierno y a su partido. Entre los más destacados se encuentra el caso de Santos Cerdán, a quien la Guardia Civil sitúa como jefe de la trama de mordidas vinculada a contratos públicos durante la pandemia. En su último intento por blindarse, Cerdán pidió personalmente a Sánchez en Moncloa que el PSOE le pagara su defensa legal, a cambio de su silencio. La negativa del presidente fue rotunda.

También está en el foco el contrato de 12,3 millones de euros adjudicado a Huawei para el almacenamiento de las escuchas judiciales de la Policía y la Guardia Civil. Un movimiento que ha alarmado al Congreso de Estados Unidos, ante el riesgo de que China pueda tener acceso a información sensible. Todo ello, pese a un informe previo del Centro Criptológico Nacional, dependiente del CNI, que ya en 2024 advertía de los riesgos del espionaje chino y de que el sector gubernamental español era un objetivo prioritario.

A esto se suman las investigaciones judiciales que salpican a Begoña Gómez, esposa del presidente, por sus vínculos con empresas que recibieron adjudicaciones públicas tras reunirse con ella.

Una legislatura sin Presupuestos, pero con determinación

Pese a no haber aprobado ningún presupuesto nuevo desde 2023, Pedro Sánchez se mostró decidido a agotar la legislatura hasta 2027, y descartó categóricamente cualquier posibilidad de adelanto electoral.

«La legislatura va a durar cuatro años. Vamos a presentar presupuestos y trabajaremos con todos los grupos para sacarlos adelante», afirmó.

No obstante, reconoció que en caso de nuevo fracaso presupuestario, seguirá adelante con los fondos europeos como alternativa financiera.

Pedro Sánchez optó una vez más por la estrategia del relato positivo, donde España es un país modelo, los turistas son votos de confianza, y los escándalos de corrupción, simples errores ya corregidos. Pero fuera del atril de Moncloa, la realidad judicial, parlamentaria y mediática le dibuja un escenario muy distinto: una legislatura cogida con alfileres, cercada por casos judiciales, con apoyos parlamentarios menguantes y un electorado cada vez más atento a la hemeroteca.

La gran incógnita es si el presidente podrá sostener este discurso hasta 2027, o si el peso de los escándalos —y sus silencios— acabará por hacerle caer del pedestal de los «100 millones de turistas».