Solo tres ministros resisten en un Gobierno en constante desgaste
Ocho años después de la moción de censura, solo tres ministros permanecen en sus cargos, en un Gobierno caracterizado por su alta rotación
El Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha convertido en uno de los más cambiantes de la historia reciente de España. Desde su llegada al poder en 2018 tras la moción de censura, el Consejo de Ministros ha vivido una constante transformación que ya acumula 55 ministros diferentes, reflejando una legislatura marcada por ajustes políticos, salidas estratégicas y múltiples crisis internas.
Lejos de aquel primer gabinete que combinaba perfiles técnicos y figuras mediáticas, el actual Gobierno presenta una estructura muy distinta. De hecho, solo tres ministros se mantienen desde el inicio: Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas, un dato que evidencia el profundo desgaste y renovación del equipo en apenas ocho años, según publica El Mundo.
Un Gobierno marcado por las crisis y los escándalos
Desde sus primeros meses, el Ejecutivo tuvo que hacer frente a situaciones delicadas. Las dimisiones de Màxim Huerta, apenas seis días después de asumir el cargo por problemas fiscales, o de Carmen Montón por irregularidades académicas, marcaron el inicio de una tendencia que se ha repetido con el paso del tiempo.
A estos episodios se suman casos más recientes relacionados con presuntas tramas de corrupción, como el que afecta al exministro José Luis Ábalos, lo que ha mantenido al Gobierno bajo presión mediática y política.
Ascensos, salidas y “puertas hacia Europa”
Otro rasgo característico del Ejecutivo ha sido la salida de figuras clave hacia instituciones europeas o cargos de alto nivel. Nadia Calviño pasó a presidir el Banco Europeo de Inversiones y Teresa Ribera ascendió a vicepresidenta de la Comisión Europea, lo que obligó a reestructurar áreas clave del Gobierno.
Además, otros dirigentes han sido “promocionados” o reubicados en distintos organismos, como Dolores Delgado o Meritxell Batet, en un proceso que ha contribuido a esa sensación de constante movimiento dentro del Ejecutivo.
El factor electoral: ministros que saltan a la política autonómica
Uno de los elementos más determinantes en esta transformación ha sido el uso del Gobierno como plataforma electoral. Varios ministros han abandonado sus cargos para presentarse a elecciones autonómicas o municipales.
Casos recientes como el de María Jesús Montero, candidata en Andalucía, o Pilar Alegría, en Aragón, muestran cómo el Ejecutivo se adapta también a las necesidades del calendario político. Este fenómeno no es nuevo: ya ocurrió con Salvador Illa, que dejó Sanidad en plena pandemia para competir en Cataluña.
La entrada de nuevos socios y el aumento de ministerios
La incorporación de Podemos primero y posteriormente de Sumar amplió el número de ministerios y dio entrada a nuevas sensibilidades políticas. Esto supuso una estructura más amplia y diversa, pero también más compleja en su funcionamiento.
Ministerios como Derechos Sociales, Igualdad o Consumo pasaron a manos de estos socios, mientras que en la actual legislatura figuras de Sumar como Ernest Urtasun o Mónica García han asumido carteras relevantes.
Un Gobierno en constante reconstrucción
Tras las elecciones generales, el Ejecutivo volvió a reconfigurarse. La salida de Montero del Ministerio de Hacienda abrió la puerta a la llegada de Arcadi España, mientras que Carlos Cuerpo ha sido ascendido a vicepresidente, reflejando una apuesta por perfiles técnicos en un momento clave.
A pesar de las críticas y la presión política, Sánchez ha optado por mantener una estrategia basada en la flexibilidad y la adaptación, reorganizando su equipo según las necesidades del momento.