El PSOE teme lo peor: Ábalos y Koldo, al borde de tirar de la manta
El llamado tridente corruptor —Ábalos, Koldo y Cerdán— vuelve a situar al PSOE en su momento más delicado. A pocos días de la vista fijada en el Tribunal Supremo, el próximo 27 de noviembre, en la que se decidirá si José Luis Ábalos y Koldo García ingresan en prisión preventiva, en Moncloa y Ferraz se respira un clima de temor y máxima preocupación. La convicción es clara: «Ábalos va a entrar en prisión; es cuestión de tiempo», señalan fuentes socialistas, que consideran que la citación judicial solo apunta en una dirección, segun publica The Objective.
El pánico interno no se debe únicamente a la acusación de la Fiscalía Anticorrupción, que pide 24 años de cárcel para Ábalos y 19 años y medio para Koldo por la trama de las mascarillas, sino al riesgo de que el exministro decida colaborar con la justicia para rebajar su eventual condena. «No tiene nada que perder y va a cantar», admiten voces del partido. Nadie duda de que el antiguo número dos del PSOE es el eslabón más débil y el más proclive a destapar información sensible.
El ambiente se tensó aún más tras la publicación de una supuesta reunión secreta entre Pedro Sánchez y Arnaldo Otegi en 2018. Pese al desmentido categórico del Gobierno, la filtración encendió todas las alarmas. En privado, dirigentes del PSOE se preguntan quién está detrás de ese «fuego amigo». Y aunque descartan a Santos Cerdán, señalan sin rodeos a un nombre: Koldo García.
El exasesor confirmó a El Español la existencia del encuentro —«lo que publican es verdad»—, un movimiento interpretado como un aviso directo. «Koldo no ha roto sus vínculos con la Unidad de Información de la Guardia Civil. Está enviando mensajes», advierten. El temor es que tras esta filtración lleguen otras relacionadas con episodios ya conocidos del entorno del presidente: las primarias de 2017, la llegada de Sánchez a La Moncloa, o incluso el Delcygate, sobre el que Koldo aseguró que «no hablaría ni muerto».
Fuentes socialistas admiten que Koldo y Ábalos están sincronizados, y que el primero dispone de material sensible que otorga poder sobre el exministro. Esto explicaría el «estado de nerviosismo extremo» en el que se encontraría Ábalos ante la posibilidad real de entrar en prisión este jueves. El exministro se considera víctima de un «montaje político» y ha dirigido su frustración contra el propio partido y contra Pedro Sánchez, con quien mantiene una guerra soterrada.
El contraste más llamativo, según estas mismas fuentes, lo representa Santos Cerdán. Tras quedar en libertad, «no mencionó al PSOE ni una sola vez» y se marchó discretamente a Navarra, gesto que en Ferraz interpretan como una prueba de lealtad. «Santos es el más perjudicado, pero el único que ha sido leal», remarcan.
El miedo dentro del partido crece por un motivo evidente: que el único al que creen tener controlado decida finalmente romper su silencio si siente que el PSOE lo abandona. Muchos dirigentes ya alertan del riesgo: «Ojo con dejar tirada a la gente. El partido se está equivocando. Si uno de ellos tira de la manta, puede arrastrarlo todo».
El jueves 27 será, para el PSOE, una fecha crítica.