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La polémica del “bulo de la bomba lapa”: Óscar López evita la rectificación y desvía la atención hacia Ayuso

El secretario general del PSOE de Madrid y ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. / Alejandro Martínez Vélez
Lejos de retractarse, el ministro ha centrado su intervención en exigir a Ayuso el cese del funcionario, a pesar de que ya se ha demostrado que el mensaje de WhatsApp en cuestión no contenía amenaza alguna contra el presidente del Gobierno

En una intervención pública celebrada este domingo en el Museo Reina Sofía, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha rehusado hacer autocrítica tras haber difundido, junto a las ministras María Jesús Montero y Pilar Alegría, una acusación basada en una interpretación errónea de mensajes atribuidos a un exagente de la Guardia Civil. Lejos de retractarse, el también líder del PSOE en la Comunidad de Madrid centró su discurso en criticar la gestión de Isabel Díaz Ayuso, a quien emplazó a cesar a Juan Vicente Bonilla, antiguo capitán de la Unidad Central Operativa (UCO), actualmente gerente de Seguridad en el Servicio Madrileño de Salud.

El origen del malentendido: un mensaje de WhatsApp de 2021

La polémica surge a raíz de una conversación privada mantenida en 2021 entre Bonilla y el empresario José Luis Caramés, en la que se referían de manera crítica al Gobierno de Pedro Sánchez. La información inicial, difundida por el medio El Plural y amplificada por altos representantes del Gobierno, interpretó que el agente había fantaseado con colocar una bomba lapa al presidente del Gobierno.

Sin embargo, la posterior revisión del mensaje original —publicada por The Objective— reveló que el sentido era justamente el inverso: el exagente de la UCO habría manifestado que él mismo era susceptible de ser objeto de una acción violenta por parte del sanchismo, y no al revés. La frase que desató la controversia rezaba: “O una bomba lapa. En los bajos”, en respuesta a su interlocutor, que aludía a posibles represalias contra él.

Reacciones y falta de rectificación

Tras la publicación de esta rectificación por medios como La Sexta, cuyo director de informativos Rodrigo Blázquez pidió disculpas públicamente calificándolo de “error incomprensible”, se esperaba un gesto similar por parte de los responsables políticos que contribuyeron a la difusión del bulo.

No obstante, ni Óscar López, ni María Jesús Montero, ni Pilar Alegría han rectificado públicamente sus declaraciones, en las que se llegaba a sugerir la existencia de una amenaza real contra el presidente del Gobierno procedente de miembros de la Guardia Civil.

Durante su comparecencia del domingo, López no se refirió directamente al error sino que insistió en que el contenido de los mensajes era, en cualquier caso, “motivo de cese inmediato” y acusó a Ayuso de mantener a Bonilla en un cargo de responsabilidad pese a estas revelaciones. Además, aludió a una supuesta “derecha cloaquera” y una “guerra sucia”, desviando el foco del asunto original.

Contexto político: entre el victimismo y el contraataque

Este episodio se produce en un momento de creciente presión mediática y judicial sobre el entorno del Gobierno por causas que implican a la esposa del presidente, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez. En este contexto, el discurso de los dirigentes socialistas parece haber adoptado una estrategia de confrontación directa con el Partido Popular y con las comunidades autónomas que este gobierna, especialmente Madrid.

Según diversos analistas, el error en la interpretación del mensaje habría sido aprovechado políticamente para enmarcar un relato de persecución, reforzando el discurso de que ciertos sectores del Estado están conspirando contra el Ejecutivo.

Impacto institucional: tensión entre Gobierno y Guardia Civil

La falta de rectificación ha generado malestar en sectores del Instituto Armado, así como en organizaciones profesionales de las fuerzas de seguridad, que consideran estas declaraciones una agresión injustificada a la credibilidad de la UCO, una unidad clave en la lucha contra el crimen organizado y la corrupción.

La gravedad de la acusación —en un primer momento se habló literalmente de un intento de “atentado contra la integridad física del presidente del Gobierno”— contrasta con la ligereza con la que fue difundida y el silencio posterior ante su desmentido.

La controversia en torno a la llamada "bomba lapa" no parece destinada a cerrarse en el corto plazo. La falta de asunción de responsabilidades por parte de los miembros del Gobierno que difundieron el mensaje incorrecto y la decisión de mantener el foco en las responsabilidades de la oposición reflejan una estrategia más centrada en la polarización política que en la transparencia institucional.

En un momento de especial sensibilidad respecto a la instrumentalización de las fuerzas del Estado y a las investigaciones que afectan a figuras del Gobierno, la credibilidad del relato institucional se ve erosionada por este tipo de episodios, en los que la narrativa parece imponerse a los hechos comprobados.