El escándalo de las balizas

El pelotazo de las balizas: 34 millones de coches y una trama china detrás

Limburg Technology, la empresa con más homologaciones de la DGT, opera desde una dirección compartida por 9.000 sociedades y vinculada a casos internacionales de blanqueo

La firma británica Limburg Technology Limited, fundada por ciudadanos chinos y sin sede real en España, ha logrado el control de un tercio de las licencias para vender balizas V16 que otorga la Dirección General de Tráfico. Está ligada a una red internacional de empresas pantalla con antecedentes por estafa y blanqueo de capitales.

La empresa con más licencias de la DGT: sin sede, sin fábrica, sin empleados

Según revela The Objective, Limburg Technology Limited es la compañía que más modelos de balizas V16 ha introducido en el mercado español. De las cerca de 300 licencias emitidas por la Dirección General de Tráfico, cien están registradas a su nombre. No fabrica los dispositivos ni los vende directamente. Se limita a facilitar la licencia administrativa, con un fabricante único en China (Zhejiang) y comercializadores locales en España.

Una sede virtual compartida con 9.000 empresas pantalla

Limburg fue creada en julio de 2022 con apenas 20.000 euros de capital por Yumma Tianlong, un conglomerado chino acusado de blanqueo y estafas internacionales. Su "oficina" está ubicada en el 291 de Brighton Road, en Reino Unido, sobre una tienda de diseño web. Desde allí operan, en papel, más de 9.000 empresas con estructuras similares.

Vínculos con casos de estafa internacional

Yumma Tianlong, matriz de Limburg, ha sido señalada por participar en operaciones irregulares en países como Filipinas, Singapur, Reino Unido y Nueva Zelanda. Sus marcas asociadas, como R24 Capital o East Century Group, han sido denunciadas por inversiones fraudulentas en criptomonedas por valor de hasta mil millones de dólares. Todo mientras la DGT les sigue otorgando licencias sin restricciones.

El negocio de las balizas: 34 millones de clientes forzosos

Con la entrada en vigor de la obligatoriedad de las balizas V16 en 2026, el Gobierno ha generado de facto un nuevo mercado de 34 millones de potenciales compradores: todos los vehículos en circulación. Un negocio multimillonario en el que las empresas pantalla han tomado la delantera, desplazando a las marcas tradicionales de seguridad vial.

De las mascarillas al pelotazo de las V16

Varias de estas empresas chinas ya participaron en el negocio de las mascarillas durante la pandemia. Ahora, han pivotado hacia las balizas luminosas. Algunas tienen conexiones con figuras políticas como Salvador Illa, quien apadrinó durante la crisis sanitaria a empresarias chinas que hoy están involucradas en este nuevo mercado. Incluso han invertido en negocios de lujo vinculados a entornos familiares del expresidente catalán.

Una dirección en Manchester que nadie reconoce

Tras las amenazas del Gobierno británico de expropiar los activos por uso fraudulento de domicilio fiscal, Limburg trasladó su sede a Manchester. Pero según The Objective, el personal del edificio desconoce su existencia. Se trata de otro vivero empresarial con cientos de compañías que usan direcciones de pantalla sin actividad real.

La DGT en la cuerda floja: más licencias pese a las alertas

Mientras los gobiernos de otros países advierten sobre Yumma Tianlong, la DGT ha seguido concediendo licencias a Limburg incluso durante el procedimiento británico de "propuesta de eliminación". La falta de control administrativo y la opacidad en el proceso de homologación ponen en duda la diligencia del Ministerio del Interior.

Empresas sin empleados que colocan balizas en Correos

Una de estas sociedades fantasma ha conseguido que su producto esté disponible en 2.000 oficinas de Correos en toda España, a pesar de no contar con estructura empresarial real. El caso recuerda a lo ocurrido con suministros sanitarios durante la pandemia: empresas sin solvencia logrando contratos millonarios.

Una estructura que se repite y el Gobierno ignora

El patrón es ya habitual: sociedades sin empleados, sin sede, sin actividad conocida en España, pero con éxito comercial gracias a licencias públicas. El Ejecutivo, lejos de investigar, mantiene la inercia. Ninguna auditoría ha evaluado el proceso de homologación ni se ha abierto investigación alguna por posible favoritismo o fraude.

Cierre: el riesgo de legislar sin control

En lugar de garantizar transparencia, el Gobierno ha creado un mercado obligatorio que, en la práctica, beneficia a estructuras opacas con conexiones internacionales dudosas. Se legisla sin control ni garantías para el consumidor. Una vez más, el éxito empresarial está reservado a los mejor conectados con el poder, no a los más solventes ni experimentados.