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El pacto oculto de Sánchez con Ciudadanos: la gran operación fallida para desbancar al PP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la entonces líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. / EP
Un documento desvela un acuerdo secreto entre PSOE y Ciudadanos para desalojar al PP de Madrid y Murcia en 2021

La política española es un terreno fértil para las estrategias ocultas, los pactos discretos y las maniobras que, de haberse consumado, habrían alterado profundamente el tablero político. En este contexto, la revelación de un acuerdo secreto entre el PSOE y Ciudadanos en 2021 para desalojar al Partido Popular de varias instituciones clave—incluyendo las presidencias de la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia—es una muestra de hasta qué punto Pedro Sánchez estaba dispuesto a hacer concesiones en su afán por consolidar su poder.

El documento, desvelado en exclusiva por The Objective, confirma que el PSOE y Ciudadanos no solo acordaron una moción de censura contra Fernando López Miras en Murcia, sino que la Comunidad de Madrid, gobernada por Isabel Díaz Ayuso, también estaba en la hoja de ruta del acuerdo. El pacto incluía, además, cinco diputaciones, siete capitales de provincia y seis municipios de más de 20.000 habitantes.

Es decir, un asalto coordinado y meticulosamente diseñado para arrinconar al PP y debilitar su hegemonía territorial.

El pacto secreto: un intento de golpe político

El acuerdo, titulado "Acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos para conformar gobiernos conjuntos", estipulaba que los socialistas serían los encargados de presentar las mociones de censura en las instituciones donde la suma de fuerzas con Ciudadanos y, en algunos casos, con Podemos, permitiera un cambio de gobierno.

Sin embargo, el punto más revelador del documento es que Sánchez aceptó ceder las presidencias autonómicas de Madrid y Murcia a Ciudadanos. Ignacio Aguado (Madrid) y Ana Martínez Vidal (Murcia) serían los nuevos presidentes, mientras que el PSOE mantendría el control de los parlamentos autonómicos y de todos los nuevos ayuntamientos arrebatados al PP.

Ciudadanos, por su parte, logró el compromiso de que sus líderes en las asambleas de Madrid y Murcia mantendrían las presidencias de los parlamentos regionales.

Pero lo más llamativo de la estrategia es el timing planeado para ejecutarla. El documento especificaba que la fecha de las mociones dependería de la convocatoria de elecciones en Cataluña por parte de Pere Aragonès. Si los comicios catalanes se celebraban en febrero, las mociones se presentarían en la segunda quincena de ese mes; si eran en mayo, se registrarían en la primera quincena de ese mismo mes.

Este nivel de planificación desmonta la versión oficial de Inés Arrimadas, quien negó que Ciudadanos tuviera intención de romper su pacto con Ayuso y López Miras. La evidencia sugiere que el partido naranja había trazado un acuerdo con Moncloa mucho antes del estallido de la crisis murciana.

THE OBJECTIVE revela el acuerdo que incluía además cinco diputaciones, siete capitales de provincia y seis municipios

La implicación directa de Moncloa

La huella del Gobierno de Sánchez en esta operación es innegable. El documento fue elaborado en Word por Félix Bolaños, entonces secretario general de Presidencia, y por su jefe de gabinete, Rafael Oñate.

Según los metadatos analizados por The Objective, el documento sufrió tres revisiones en su versión final, lo que indica una cuidadosa elaboración. Además, el 21 de enero de 2021, Bolaños entregó una versión impresa del acuerdo a Carlos Cuadrado, entonces número dos de Ciudadanos, en una reunión en Moncloa.

Inicialmente, el PSOE intentó quedarse con las presidencias de Madrid y Murcia alegando que contaba con más diputados en ambas cámaras. Sin embargo, Ciudadanos se negó a ceder en este punto y exigió que los presidentes fueran de su partido. Sorprendentemente, Sánchez aceptó.

La prioridad del PSOE no era controlar estos gobiernos, sino despojar al PP de su presencia en dos de sus bastiones más emblemáticos y reconfigurar el equilibrio de poder en España.

El factor Ayuso: la verdadera amenaza para Sánchez

Uno de los elementos clave en esta historia es que el PSOE veía en Isabel Díaz Ayuso una amenaza creciente. Su gestión de la pandemia la había convertido en un referente para el votante de centroderecha, y sus enfrentamientos con Moncloa generaban una proyección mediática que ponía en jaque la estrategia de desgaste del PSOE contra el PP.

La revelación de este pacto secreto confirma que Moncloa no solo quería acabar con López Miras en Murcia, sino que su principal objetivo era Madrid.

Begoña Villacís y la expansión del acuerdo

El pacto inicial no incluía Castilla y León, Aragón ni el Ayuntamiento de Madrid, pero tras las elecciones catalanas, se amplió la negociación. Begoña Villacís, entonces vicealcaldesa de la capital, era la pieza clave para desbancar a José Luis Martínez-Almeida.

Según el plan, una vez que Ciudadanos tuviera a Ignacio Aguado en la Puerta del Sol, se procederían a ejecutar nuevas mociones de censura en otros territorios, incluida la alcaldía madrileña.

El 1 de marzo de 2021, una reunión secreta en el hotel Exe Moncloa sirvió para exponer los términos del acuerdo a los líderes regionales de PSOE y Ciudadanos en Madrid y Murcia. Allí se explicó que, tras la salida de López Miras y Ayuso, se prepararían otras mociones en municipios clave.

El desenlace: Ayuso desbarata la operación

Lo que Sánchez y Arrimadas no previeron fue la reacción fulminante de Isabel Díaz Ayuso. Al detectar el riesgo de una moción de censura, la presidenta madrileña disolvió la Asamblea de Madrid y convocó elecciones anticipadas el 4 de mayo de 2021.

Este movimiento dejó sin margen de maniobra a Ciudadanos y al PSOE. El pacto se vino abajo y, lejos de debilitarse, Ayuso logró una victoria histórica que la consolidó como líder indiscutible de la derecha madrileña.

En Murcia, la moción de censura tampoco prosperó debido a la rebelión de varios diputados de Ciudadanos, que se negaron a apoyar el acuerdo. La jugada fracasó por completo y el partido de Arrimadas quedó gravemente herido.

La obsesión de Sánchez por el poder a cualquier precio

Este documento revela una realidad inquietante sobre la forma en que Pedro Sánchez concibe la política. Su gobierno no dudó en maniobrar en la sombra para intentar alterar el mapa político, incluso pactando con un partido en descomposición como Ciudadanos a espaldas de sus votantes.

El hecho de que el PSOE estuviera dispuesto a ceder dos presidencias autonómicas y varias alcaldías solo para desalojar al PP confirma que el poder es el único principio rector del sanchismo.

A la luz de estos acontecimientos, resulta evidente que la política española no es un juego de principios, sino de pura estrategia. Sánchez no busca gobernar con mayorías sólidas, sino fragmentar a la oposición, debilitar a sus adversarios y garantizar su supervivencia política al coste que sea necesario.

Pero la historia de este pacto fallido deja una lección: en política, los cálculos estratégicos pueden ser implacables, pero no siempre infalibles. Ayuso, con su audaz maniobra, desbarató lo que habría sido uno de los mayores golpes políticos de los últimos años. Y Ciudadanos, al apostar por una traición que nunca se consumó, selló su destino como un partido en vías de extinción.