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La operación secreta de Ábalos: un local en Valencia y una licencia bancaria en juego

El exministro José Luis Ábalos durante una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados. / Fernando Sánchez
La empresa malaya M24 Tawreeq había acordado comprar un local de Ábalos, pero la operación fracasó tras meses de gestiones infructuosas

El exministro José Luis Ábalos está envuelto en una controversia relacionada con una operación inmobiliaria en la que estuvo involucrado tras dejar el Gobierno. De acuerdo con información exclusiva obtenida por THE OBJECTIVE, Ábalos habría firmado un contrato de arras con la empresa malaya M24 Tawreeq SDN BHD para vender un local de su propiedad en Valencia, a cambio de facilitarles la obtención de una licencia bancaria en España.

Contexto de la operación

La transacción tuvo lugar en enero de 2022, seis meses después de que Ábalos dejara su puesto como ministro de Transportes. Tras su salida del Gobierno, se convirtió en presidente de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, puesto desde el cual, según los detalles del caso, realizó gestiones para que la sociedad malaya lograra una licencia bancaria.

A través de esta operación, el exministro socialistas comprometió la venta de un local comercial de 187 metros cuadrados en la calle Conchita Piquer, en Valencia. Ábalos se encontraba en sociedad con Jaime Gustavo Casal Ardines en la propiedad. El contrato de arras firmado por ambos implicaba que la empresa malaya M24 Tawreeq adquiriría dicho inmueble, aparentemente a cambio de la gestión de los trámites para la obtención de la licencia bancaria, un proceso que depende directamente del Banco de España.

Detalles del contrato y de las reuniones

Fuentes cercanas a la operación indican que el contrato de arras firmado reflejaba la voluntad de M24 Tawreeq de formar parte de un grupo financiero en España, con planes de comenzar a operar en el país en febrero de 2022. En dicho contrato se especificaba que el local de Ábalos sería la posible sede social de la nueva entidad bancaria que se encontraba en proceso de constitución.

El proceso de acercamiento entre la sociedad malaya y Ábalos comenzó a través de un grupo de intermediarios que supuestamente tenían conexiones con la administración pública. Según las fuentes, en septiembre de 2021, uno de estos intermediarios se reunió con el socio de Ábalos, quien le habría garantizado que Ábalos podría conseguir la licencia bancaria para la empresa malaya sin mayores problemas. Esto desencadenó varias reuniones, incluida una en el restaurante El Espigón de Madrid, donde Ábalos se habría reunido directamente con los representantes de la sociedad malaya. En este encuentro, el intermediario le aseguró a la parte malaya que Ábalos estaba dispuesto a facilitar la obtención de la licencia.

El papel de Koldo García y las gestiones

Según los detalles de la operación, Koldo García, una persona cercana a Ábalos, fue quien inicialmente garantizó la viabilidad de la concesión de la licencia bancaria al inversor malayo. García habría afirmado que contaba con funcionarios que ayudarían a agilizar los trámites para obtener la licencia. Además, se presume que fue García quien instó a la sociedad malaya a comprar el inmueble de Ábalos como parte de las gestiones para conseguir la licencia bancaria, lo que se reflejó en el contrato de arras.

A lo largo de tres meses, las supuestas gestiones continuaron sin avanzar significativamente, lo que llevó a la sociedad malaya a sospechar que podría tratarse de una estafa. La falta de avances en la obtención de la licencia bancaria hizo que la transacción no se concretara y el proceso de compra del inmueble de Ábalos fuera abandonado.

La cancelación de la compra y la licencia no concedida

A pesar de las negociaciones y el acuerdo preliminar, la compra del local nunca se materializó, y la licencia bancaria tampoco fue obtenida. La empresa malaya, que inicialmente había mostrado interés en la adquisición del inmueble, comenzó a dudar de la legalidad y viabilidad del proceso después de varios meses de gestiones infructuosas. Finalmente, la sociedad de valores malaya decidió dar por terminado el acuerdo, al sospechar que la operación podría tratarse de un intento de fraude.

Conclusiones y posibles repercusiones

El caso ha generado gran interés, especialmente por el involucramiento de José Luis Ábalos, quien fue uno de los hombres más cercanos al presidente del Gobierno Pedro Sánchez durante su mandato como ministro. Aunque la compra no se concretó y la licencia bancaria no fue otorgada, el escándalo pone en cuestión la gestión de trámites administrativos que podrían haber sido influenciados por su influencia política en el Congreso.

De acuerdo con fuentes cercanas, el hecho de que Ábalos haya participado en esta operación inmobiliaria vinculada a la gestión de licencias bancarias podría tener consecuencias políticas y legales, aunque hasta el momento no se ha confirmado ninguna acción judicial en su contra. La sospecha de estafa y el uso indebido de conexiones políticas para gestionar transacciones inmobiliarias elevan las dudas sobre posibles irregularidades en el proceso.

Este tipo de gestiones, que mezclan intereses inmobiliarios con el acceso a licencias regulatorias, no solo perjudican la credibilidad del sistema político, sino que también cuestionan la transparencia en la concesión de licencias y permisos en sectores regulados como el bancario.