TRAS LA CORRUPCIÓN, PERPLEJIDAD

«Nunca había visto algo así»: El Gobierno desautorizando al propio Estado

Iker Jiménez, durante un vídeo difundido en sus redes sociales, en el que reflexiona sobre las críticas del Gobierno a investigaciones policiales y judiciales relacionadas con casos de actualidad política.
Iker Jiménez expresa su perplejidad ante los ataques del Gobierno a las investigaciones policiales: «Nunca había visto algo así»

El periodista y presentador Iker Jiménez ha publicado este sábado un mensaje en sus redes sociales en el que muestra su sorpresa por las críticas lanzadas desde miembros del Gobierno contra investigaciones policiales y judiciales que afectan al entorno del Ejecutivo. El comunicador asegura sentirse «perplejo» ante una situación que considera inédita y plantea una pregunta que, a su juicio, muchos ciudadanos se están haciendo: cómo es posible que un Gobierno cuestione públicamente a estructuras que forman parte del propio Estado.

En un vídeo difundido a primera hora de la mañana, Iker Jiménez reflexiona sobre las declaraciones realizadas en los últimos días por varios ministros, que han desacreditado informes policiales, autos judiciales e investigaciones elaboradas por organismos dependientes del propio Estado. Para el presentador de Cuarto Milenio, la situación resulta difícil de entender desde un punto de vista institucional.

«Nos desayunamos con la prensa. Con ministros que dicen que los sumarios, autos e investigaciones de la UDEF son una ficción digna del Premio Planeta. Otros ministros hablan de que no se creen nada», comienza señalando.

«Es de una perplejidad asombrosa»

Jiménez reconoce que la situación le produce una enorme sorpresa. Según explica, durante décadas de profesión jamás había contemplado un escenario similar en el que representantes del Ejecutivo desacrediten públicamente el trabajo de organismos que forman parte de la propia estructura estatal.

«Yo nunca he visto algo así. Es de una perplejidad asombrosa», afirma.

El periodista sostiene que existe una contradicción difícil de resolver. Por un lado, el Gobierno representa al Estado y se apoya en instituciones como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para desarrollar su labor. Por otro, algunos miembros del Ejecutivo cuestionan la credibilidad de las investigaciones cuando estas afectan a personas de su entorno político.

«¿Cómo es posible que el Gobierno o que parte del Gobierno públicamente desautoricen estas investigaciones cuando las hace un ramal fundamental de la estructura del Estado?», se pregunta.

La defensa de los investigadores

Uno de los aspectos que más llama la atención del comunicador es el impacto que este tipo de declaraciones puede tener sobre los propios investigadores.

«No sé qué puede pensar el Ministerio del Interior de que estén poniendo en tela de juicio a sus investigadores», señala.

Para Iker Jiménez, el debate no debería centrarse únicamente en negar o desacreditar las informaciones publicadas, sino en ofrecer explicaciones concretas a los ciudadanos sobre los hechos que están siendo investigados.

«No me hablen de complots ni de premios Planeta. No me digan simplemente que no se creen nada. Cuéntenme por qué», reclama.

La paradoja del «Estado profundo»

Durante su reflexión, el presentador también alude a uno de los argumentos que más se han repetido en el debate político de los últimos años: la existencia de supuestas estructuras ocultas dentro del Estado.

Jiménez recuerda que durante mucho tiempo determinadas voces calificaron de «conspiranoicos» a quienes hablaban de redes de poder paralelas o de maniobras desde las llamadas cloacas del Estado.

Sin embargo, considera llamativo que ahora algunos dirigentes políticos sostengan precisamente la existencia de una gran conspiración organizada desde organismos públicos, cuerpos policiales e incluso estructuras internacionales.

«Durante mucho tiempo estuvieron generando una estructura en la que se llamaba conspiranoicos a quienes hablaban de estas cuestiones. Y ahora son los que defienden una terrible conspiración propia del Estado profundo», afirma.

«Una historia digna de Cuarto Milenio»

Con ironía, Iker Jiménez compara la situación con algunos de los argumentos que habitualmente aparecen en los programas dedicados al misterio y a las teorías más extraordinarias.

«Es una historia maravillosa, increíble, digna de un especial de Cuarto Milenio», comenta.

Pero inmediatamente después introduce una reflexión más seria. A su juicio, si realmente existiera una estructura organizada capaz de manipular pruebas, perseguir jueces, desacreditar periodistas y fabricar investigaciones falsas, lo que correspondería sería explicar detalladamente su funcionamiento y presentar pruebas que lo acreditasen.

«No nos digan simplemente que es ficción o que no se creen nada. Explíquenlo», insiste.

«¿Por qué están atacando la propia estructura del Estado?»

La pregunta central del mensaje llega en la parte final de su intervención. El periodista considera que las críticas lanzadas desde el Gobierno contra investigaciones elaboradas por organismos oficiales generan una imagen institucional muy difícil de comprender.

«Explíquennos, por favor, señores del Gobierno, por qué están ustedes atacando a la propia estructura del Estado al que representan», plantea.

Según su visión, el problema no es únicamente político, sino también institucional. Cuestionar de forma sistemática a policías, jueces o investigadores cuando sus actuaciones afectan al poder puede acabar deteriorando la confianza ciudadana en las instituciones.

«Esto es una situación que por lo menos yo no había visto nunca», concluye.

Una reflexión que conecta con una parte de la opinión pública

Las palabras de Iker Jiménez han tenido una rápida difusión en redes sociales, donde miles de usuarios han compartido el vídeo y han debatido sobre el papel de las instituciones, la independencia de las investigaciones y las reacciones políticas ante los distintos casos judiciales que ocupan actualmente la actualidad nacional.

Más allá de las posiciones ideológicas, el periodista pone sobre la mesa una cuestión que cada vez genera más debate: qué sucede cuando el propio poder político cuestiona públicamente a los organismos encargados de investigar posibles irregularidades y cuál puede ser el impacto de ese enfrentamiento sobre la confianza de los ciudadanos en el funcionamiento del Estado.