Ni recibimiento ni justicia: la frialdad de Sánchez

Ni una palabra, ni una foto: Sánchez humilla a los españoles liberados en Venezuela

Los familiares de los venezolanos en el aeropuerto de Madrid. / A.E.
Familiares de los excarcelados sospechan que fueron usados como moneda de cambio por el régimen chavista

La llegada a España de los ciudadanos encarcelados por el régimen venezolano ha estado marcada por la opacidad del Gobierno de Pedro Sánchez. Sin recibimientos oficiales ni explicaciones públicas, los liberados y sus familias expresan su desconcierto ante una gestión diplomática que consideran fría, distante y políticamente inquietante.

Un regreso sin gestos institucionales

La excarcelación de cinco españoles detenidos en Venezuela se produjo pocos días después de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Sin embargo, a su llegada a Madrid, el Ejecutivo evitó cualquier gesto público, limitando el recibimiento a un encuentro discreto con una representante del Ministerio de Exteriores, dependiente de Moncloa.

La sospecha del intercambio político

En el entorno de los liberados se extiende la convicción de que su encarcelamiento respondió a una lógica instrumental. «Es como si no hubiera pasado nada», relatan familiares, convencidos de que «algo les han tenido que dar a cambio» para lograr la liberación, en una operación diplomática que el Ejecutivo se niega a detallar. Una estrategia que recuerda a prácticas habituales en regímenes autoritarios, como el venezolano.

Comparaciones incómodas en Europa

El contraste con otros países europeos ha resultado evidente. Mientras Italia recibió a sus ciudadanos con presencia de la primera ministra y del jefe de la diplomacia, en España ni el presidente ni el ministro José Manuel Albares acudieron al aeropuerto. La ausencia refuerza la sensación de incomodidad política del Ejecutivo ante el caso venezolano.

Silencio, versiones cruzadas y documentos ocultos

Desde el Gobierno se niega que exista una orden de silencio impuesta por Caracas, aunque fuentes familiares aseguran que los liberados recibieron documentación a su salida que prefieren no hacer pública por ahora. La falta de transparencia del Gobierno alimenta las dudas sobre el alcance real de los acuerdos alcanzados con el régimen chavista.

Una diplomacia que evita la rendición de cuentas

La gestión del regreso de los españoles excarcelados deja una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto la política exterior española está condicionada por afinidades ideológicas con gobiernos autoritarios? En una democracia consolidada, la protección de los ciudadanos en el exterior exige claridad, firmeza y rendición de cuentas, no silencios calculados. 

La liberación de presos no puede convertirse en un episodio incómodo que se despacha sin explicaciones. La diplomacia no es propaganda ni discreción interesada: es responsabilidad ante los ciudadanos y respeto al Estado de Derecho.