De La Moncloa a Pekín: el legado incómodo de Zapatero
El vínculo entre José Luis Rodríguez Zapatero y la República Popular China ha pasado de ser un asunto diplomático a convertirse en una creciente preocupación de Estados Unidos y parte de los aliados occidentales. Según desvela Vozpópuli, el expresidente socialista habría facilitado, desde su llegada al poder, una estrecha relación entre el Gobierno español y el aparato tecnológico chino, con especial protagonismo de Huawei, el gigante de las telecomunicaciones vinculado al Ejército Popular de Liberación.
El primer gesto simbólico de esta inclinación oriental se remonta al 12 de octubre de 2003, cuando Zapatero se negó a ponerse en pie al paso de la bandera de EE.UU. durante el desfile de la Fiesta Nacional. Un movimiento que, según fuentes diplomáticas citadas por el medio, fue interpretado como una declaración de intenciones internacional. A partir de entonces, se abrió una etapa de distanciamiento con Washington y de aproximación estratégica a Pekín.
Del gesto a los acuerdos: la cumbre de 2005 y la entrada de Huawei
En noviembre de 2005, el entonces presidente del Gobierno recibió en La Moncloa al presidente chino Hu Jintao, firmando una serie de acuerdos bilaterales que trascendían lo comercial. Aquella visita oficial consolidó un canal de cooperación que, con el paso del tiempo, ha alcanzado ámbitos sensibles como la seguridad, las telecomunicaciones y la infraestructura digital.
Huawei, fundada por el exmilitar Ren Zhengfei, llevaba tiempo intentando ganar peso en Europa. Sin embargo, fue en España, bajo el mandato de Zapatero, cuando encontró una vía preferente de entrada en el sector público. Años después, ya en 2011, durante el último tramo de su presidencia, comenzaron los primeros contratos con cuerpos de seguridad del Estado.
Interior confirma uso de tecnología china en áreas sensibles
El pasado 4 de diciembre, Aina Calvo, actual secretaria de Estado de Seguridad, reconoció en el Congreso que Policía Nacional y Guardia Civil depositan información “sensible y delicada” en servidores de Huawei desde 2011. Esta confesión ha desatado una alarma en sectores diplomáticos y de inteligencia, especialmente en Estados Unidos, donde varios senadores han advertido de los riesgos que supone esta exposición.
El caso más reciente se vincula con una adjudicación de 12,3 millones de euros del Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, a Huawei para la gestión de sistemas de escuchas legales. Según legisladores estadounidenses, esto podría permitir al Partido Comunista Chino acceder de forma encubierta a información clasificada, a través de lo que denominan “puertas traseras” de los sistemas tecnológicos.
Nombres del entorno de Zapatero vinculados a Huawei
Además del propio Zapatero, varios nombres del zapaterismo han mantenido o mantienen vínculos con Huawei. Entre ellos figura el comisario Segundo Martínez, ex jefe de seguridad en Moncloa con Zapatero, o la consultora Acento, vinculada a José Blanco (exministro de Fomento) y a Antonio Hernando, actualmente al frente de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones.
El expresidente, por su parte, preside el Consejo Asesor de Gate Center, un think tank señalado por su labor de lobby en favor de Pekín, con presencia de miembros de origen chino en su dirección. Además, ha viajado en repetidas ocasiones a China tras su salida del Gobierno, la más reciente en septiembre de este año, acompañado por la exministra Magdalena Álvarez, en una feria de industria tecnológica donde coincidieron con representantes del Partido Comunista Chino.
Inquietud en la OTAN y críticas internas
Mientras en La Moncloa evitan entrar al fondo del asunto, desde Estados Unidos se ha intensificado el malestar. El hecho de que España –miembro de la OTAN y socio estratégico– confíe parte de sus sistemas críticos a proveedores de un país adversario en materia de inteligencia, no pasa inadvertido en Washington.
En paralelo, algunos barones del PSOE comienzan a incomodarse con el protagonismo que mantiene Zapatero en cuestiones internacionales. Tal como recoge Vozpópuli, varios dirigentes territoriales han pedido a Pedro Sánchez que marque distancias y evite que el expresidente condicione la política exterior del partido.