crisis migratoria

Más de 2.000 migrantes aguardan en Marruecos para saltar a Ceuta en un nuevo pulso fronterizo

Varios inmigrantes intentan saltar la valla que separa Ceuta de Marruecos. / EP

La Guardia Civil reconoce que la presión es insoportable. En noches como la del 16 de agosto tuvieron que frenar hasta 300 intentos de entrada, mientras Marruecos parece haber relajado su vigilancia en la frontera

La ciudad autónoma de Ceuta vive una nueva crisis migratoria, marcada por el incremento sostenido de entradas ilegales y la presión de miles de inmigrantes apostados al otro lado de la frontera. En lo que va de 2025, 2.418 inmigrantes ilegales han conseguido acceder a territorio ceutí, lo que supone un incremento del 24,9% respecto a 2024, y un 215% más que en 2022, según datos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) y ACNUR.

Cruces masivos y vigilancia relajada

En las últimas semanas, los intentos de cruce a nado desde Marruecos se han intensificado. La Guardia Civil detectó y repelió hasta 300 intentos en una sola noche el pasado 16 de agosto, y otros 100 el 10 de agosto, la mayoría aprovechando niebla y oscuridad para eludir los controles. Fuentes policiales aseguran que Marruecos ha relajado su vigilancia, permitiendo que grupos organizados sorteen los controles del régimen alauí, recordando así los hechos de la invasión de 2021.

Escalada desde 2022

  • 2022: 767 entradas ilegales

  • 2023: 708 (−7,7%)

  • 2024: 1.936 (+173,4%)

  • 2025 (hasta agosto): 2.418 (+24,9%)

La evolución muestra un patrón creciente que las autoridades consideran insostenible. Si se mantiene la tendencia, Ceuta podría cerrar 2025 con más de 3.600 entradas ilegales, un aumento del 48% respecto al año anterior.

Más de 2.000 migrantes listos para saltar

Al otro lado de la valla fronteriza, en zonas como Beliones y el Monte de la Mujer Muerta, más de 2.000 inmigrantes —entre ellos magrebíes, subsaharianos y asiáticos— esperan el "momento apropiado" para intentar el cruce. Patrullas marroquíes presuntamente miran hacia otro lado, y las autoridades españolas alertan de una posible coordinación no oficial detrás de estos movimientos.

Un fenómeno especialmente delicado es el de los supuestos menores extranjeros no acompañados (MENAs): «Muchos, aparentando más de 20 años, alegan ser niños para beneficiarse de la protección legal y permanecer en Ceuta», denuncian agentes, lo que satura los centros de acogida y complica las repatriaciones.

Europa debe actuar

Fuentes de la Policía Nacional insisten en que la situación supera el control local y exige una respuesta firme desde Madrid y Bruselas. Se proponen medidas como:

  • Refuerzo del despliegue fronterizo

  • Presión diplomática sobre Marruecos

  • Revisión del sistema de identificación de menores

  • Mayor implicación de la UE ante una frontera externa en riesgo