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Medios internacionales critican a Sánchez por su propuesta de un ejército europeo: “Es una quimera”

Pedro Sánchez junto a Emmanuel Macron en París. / Julien Mattia
El diario británico The Times no ha tardado en calificarla como una “quimera política”, mientras Europa sigue dividida entre idealismo y pragmatismo

La iniciativa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de promover la creación de un ejército europeo unificado, ha generado una fuerte ola de escepticismo fuera de nuestras fronteras. En particular, el prestigioso diario británico The Times ha calificado la propuesta como una “quimera política” que no solo es inviable, sino que, según el medio, ya ha obstaculizado en el pasado los intentos de cooperación real en materia de defensa común dentro de la Unión Europea.

Durante su intervención en el Congreso de los Diputados, Sánchez argumentó que la única manera de garantizar una verdadera unión política y una paz duradera en el continente europeo pasa por construir una fuerza armada única:

“Lo que debemos hacer es crear el ejército europeo. Unas fuerzas armadas comunitarias, integradas por 27 países y guiadas por la misma bandera y los mismos intereses”, dijo el presidente.

Este ambicioso planteamiento forma parte de la visión del Ejecutivo español sobre el futuro de Europa, en un contexto global de creciente tensión geopolítica, marcada por la invasión rusa de Ucrania, la debilidad de la arquitectura de seguridad global y la fragmentación interna en muchas democracias occidentales.

Sin embargo, The Times recogió estas declaraciones con notable dureza. Para el diario británico, se trata de una idea “recurrente, irreal y contraproducente”, que “en el pasado ha frenado planes concretos para avanzar en la cooperación militar europea”.

La resistencia de los Estados miembro

Uno de los principales obstáculos para materializar este ejército único radica en la reticencia de los Estados miembro a ceder soberanía en materia de defensa, una de las competencias más delicadas de cualquier nación. Países como Italia, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, ya han mostrado su escepticismo. Otros, como Países Bajos, presentan una fragmentación parlamentaria que dificulta un consenso tan trascendental.

Además, la complejidad técnica de integrar doctrinas militares, equipamiento, idiomas, niveles de preparación y estructuras de mando distintas convierte en una empresa titánica cualquier intento de formar un cuerpo militar común plenamente operativo.

Francia y Reino Unido: una visión distinta

El artículo de The Times sitúa la propuesta de Sánchez en contraste con la de otros países que apuestan por fuerzas multinacionales más reducidas y operativas, como la Fuerza Multinacional Ucrania (MFU), propuesta por Francia y Reino Unido. Esta unidad estaría destinada a apoyar el terreno ucraniano en caso de que se consolide un alto el fuego duradero con Rusia.

Mientras tanto, la visión de Sánchez choca con la dinámica realista de crear coaliciones voluntarias en lugar de un bloque militar europeo monolítico.

Precedentes fallidos y dudas económicas

No es la primera vez que se plantea una idea similar. La UE ya ha tenido múltiples intentos de cooperación en defensa, como la creación de grupos de combate europeos que, sin embargo, nunca han sido desplegados en una operación real.

Tampoco se escapa al análisis el contexto económico: aunque Sánchez ha prometido aumentar el gasto militar al 2% del PIB, según ha trascendido en medios como Vozpópuli, España necesitaría en realidad alcanzar el 3% para cumplir con compromisos no oficiales dentro de la OTAN, lo que ha generado tensiones internas y desconfianza entre inversores y organismos internacionales como el Banco Central Europeo, que ha advertido sobre la necesidad de que el gasto sea “sostenible”.

La crítica de The Times pone de manifiesto la brecha entre el idealismo político que defienden líderes como Pedro Sánchez y la realpolitik que impera en buena parte de Europa.

La idea de un ejército europeo puede sonar inspiradora en el plano teórico, pero en la práctica carece por ahora de la estructura legal, la voluntad política y la operatividad técnica para materializarse a corto o medio plazo.

Así, mientras la seguridad europea depende en gran medida de la OTAN y de acuerdos bilaterales, la propuesta de Sánchez se convierte en lo que muchos ven como una maniobra retórica, más orientada a marcar perfil político en el debate europeo que a implementar un cambio real en el sistema de defensa del continente.