Máxima alerta en Ceuta: miles de inmigrantes subsaharianos se preparan para un salto masivo a la frontera
Miles de subsaharianos se concentran a escasos kilómetros de la frontera en medio de una crisis interna en Marruecos que debilita el control migratorio
La ciudad autónoma de Ceuta vive horas de alta tensión ante la posibilidad de un salto masivo de inmigrantes irregulares al vallado fronterizo. Según ha podido confirmar THE OBJECTIVE, miles de personas de origen subsahariano se encuentran agrupadas en una zona boscosa a unos 30 kilómetros de la frontera, con la intención de alcanzar territorio español en los próximos días.
Este movimiento se produce en medio de una ola de protestas juveniles en Marruecos, que han obligado a las autoridades del país vecino a reducir el control migratorio para concentrarse en el mantenimiento del orden interno. Según fuentes policiales, la gendarmería marroquí ha disminuido drásticamente la vigilancia en las rutas que suelen usar los inmigrantes para llegar hasta Ceuta.
Vídeos en redes sociales alertan del avance migratorio
En la red social TikTok se han difundido vídeos donde se observa a grupos numerosos de inmigrantes caminando por zonas áridas y rocosas, algunos acampando en el desierto, con el objetivo de llegar a España. En algunas de estas publicaciones se pueden ver también a las fuerzas de seguridad marroquíes persiguiendo a inmigrantes por zonas boscosas.
“El Gobierno español confía demasiado en Marruecos para contener la inmigración irregular. Se están equivocando de plano”, advierten las mismas fuentes consultadas.
Crisis sanitaria y revueltas en Marruecos: el detonante
La crisis política y social que sacude Marruecos tiene su origen en una tragedia sanitaria ocurrida en el hospital Hasán II de Agadir, donde ocho mujeres embarazadas fallecieron en apenas diez días tras cesáreas practicadas en condiciones insalubres. Este hecho provocó manifestaciones masivas de jóvenes que reclaman mejores condiciones de vida, educación y servicios de salud, en medio de un clima de creciente malestar con la monarquía marroquí.
Ante este contexto, Marruecos ha desviado recursos de control migratorio para atender el conflicto interno, lo que ha permitido que numerosos inmigrantes subsaharianos, especialmente de Sudán, se hayan acercado a la frontera con Ceuta.
Preocupación por el recorte de antidisturbios en la frontera
Mientras la presión migratoria crece, el Ministerio del Interior español, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, ha ordenado una reducción del 70% en el número de efectivos antidisturbios desplegados en Ceuta y Melilla. Hasta ahora, cada 15 días se rotaban unos 100 agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP). A partir de ahora, solo se enviarán 30 efectivos, lo que ha generado preocupación entre los cuerpos policiales y autoridades locales.
“No se trata solo de contener saltos a la valla”, explican fuentes policiales. “Las UIP también combaten narcotráfico, crimen organizado y amenazas yihadistas, además de reforzar la seguridad ciudadana”.
Colonias de inmigrantes en ciudades cercanas a Ceuta
Desde principios de septiembre, se reporta la presencia de colonias de inmigrantes en localidades turísticas marroquíes cercanas a Ceuta, como Beni Mzala y Fnideq, donde residentes han alertado del aumento de personas con intenciones de cruzar a territorio español.
Este verano, el fenómeno de los llamados “nadadores” —jóvenes que cruzan a nado desde Marruecos aprovechando la niebla costera— colapsó los centros de acogida de la ciudad. Cien personas llegaron a dormir en la calle, y se teme que una situación similar pueda repetirse o agravarse.
Advertencias ignoradas y falta de previsión
A pesar de las advertencias recibidas por las fuerzas de seguridad, el Gobierno no ha planificado un refuerzo operativo inmediato. “Ojalá que no haya un salto masivo”, habría dicho el propio Marlaska, según fuentes internas, generando críticas por su actitud pasiva ante un escenario potencialmente caótico.
La combinación de crisis política en Marruecos, disminución del control fronterizo, presencia masiva de inmigrantes y reducción de fuerzas antidisturbios configura un cóctel de alta tensión en la frontera sur de Europa.