Marlaska maniobra para ocultar por qué condecoró a Víctor de Aldama con una medalla de la Guardia Civil
La condecoración, propuesta por María Gámez y publicada en el Boletín de la Guardia Civil, se ha convertido en un símbolo de opacidad y contradicciones en el Ministerio del Interior
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, está desplegando todos los resortes del Estado para impedir que se conozcan las razones por las que otorgó en 2022 la Cruz del Mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco a Víctor de Aldama, empresario considerado por la UCO como el «nexo corruptor» de la trama Koldo.
Según una exclusiva de El Debate, Interior ha llegado incluso a recurrir a la Audiencia Nacional para evitar cumplir la resolución del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG), que ordenaba entregar al periódico el expediente íntegro de la concesión.
El intento de blindaje
La estrategia de Marlaska pasa por declarar secreto el expediente de la condecoración alegando motivos de «seguridad pública». Interior insiste en que la entrega de la documentación podría «perjudicar» la investigación judicial en curso y afectar a la igualdad de las partes.
Sin embargo, el CTBG ya había reprendido al ministerio por su opacidad, señalando que «concurre un interés público en conocer los méritos acreditados para la concesión de la condecoración, en la medida en que ello es indispensable para conocer cómo se ha tomado la decisión».
Lejos de acatar el criterio del órgano independiente, Marlaska ha dado instrucciones a la Abogacía del Estado para frenar la entrega de los documentos y mantener bajo llave el expediente administrativo, que ya está en manos del Juzgado Central de Instrucción nº 2 de Madrid.
Lo que declaró Aldama
El propio Víctor de Aldama afirmó en sede judicial que la medalla le fue concedida por sus colaboraciones con la unidad antiterrorista UCE-2 de la Guardia Civil. Según relató, llegó a comprar un dron para el cuerpo, participó en entrenamientos con el GAR en Logroño y mantuvo vínculos incluso con la CIA y el FBI a través de su contacto con la UCE-2.
El coronel Francisco José Vázquez, responsable de esa unidad, corroboró parte de esa versión ante el juez y reconoció que Aldama había prestado colaboraciones puntuales, así como el exasesor ministerial Koldo García. Fue el propio coronel quien le impuso la medalla en un acto donde lo elogió afirmando: «Necesitamos personas como tú, que, de una manera desinteresada, aportan pequeñas cosas que resuelven apartados que no podemos solucionar».
Una condecoración bajo sospecha
La polémica radica en que, pese a estas colaboraciones puntuales, Aldama está considerado por los investigadores como un pieza clave de la trama de corrupción ligada a contratos públicos durante la pandemia. Su papel como intermediario entre empresarios, exministros y dirigentes del PSOE lo ha convertido en testigo clave en los procedimientos judiciales que salpican a la Moncloa y al entorno familiar de Sánchez.
El contraste entre esa imagen judicial y el hecho de haber recibido una distinción reservada a quienes contribuyen de forma extraordinaria a la Seguridad Nacional genera interrogantes que Marlaska se resiste a despejar.
Las contradicciones de Interior
Oficialmente, el Ministerio del Interior ha negado en múltiples ocasiones que Aldama tuviera un vínculo formal con la Guardia Civil. El jefe de gabinete de Marlaska aseguró que no consta ningún documento que lo reconozca como colaborador, confidente o apoyo operativo. Tampoco reconoció relación con operaciones internacionales junto a la CIA o el FBI.
Sin embargo, imágenes publicadas por El Mundo en 2023 muestran a Aldama en una montería en Ciudad Real junto al coronel Vázquez y representantes de agencias estadounidenses.
Un secreto cada vez más incómodo
La condecoración fue concedida a propuesta de la entonces directora general de la Guardia Civil, María Gámez, y publicada en el Boletín Oficial de la Guardia Civil el 27 de septiembre de 2022. Desde entonces, Interior ha puesto todo tipo de trabas para evitar que se conozcan los detalles.
Primero se intentó silenciar el caso declarando «reservada» la motivación del premio. Ahora, Marlaska litiga en la Audiencia Nacional para impedir que se cumpla la orden del CTBG, en un intento desesperado de mantener en la sombra los lazos reales entre Aldama y el Ministerio del Interior.