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La UE acusa al Gobierno de usar la amnistía como moneda de investidura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP
La Comisión Europea ha asestado un duro golpe a la ley de amnistía de Pedro Sánchez, calificándola de herramienta política carente de interés general y sin respaldo en los principios democráticos recomendados por la propia UE

La Comisión Europea ha manifestado serias reservas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la controvertida ley de amnistía aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, apuntando que esta norma «no parece que responda a un objetivo de interés general», sino que obedece principalmente a un «acuerdo político» con fines de investidura.

Un varapalo jurídico desde el corazón de la UE

Durante la sesión celebrada este martes en Luxemburgo, en el marco de la causa que investiga si la amnistía afecta a los intereses financieros de la Unión Europea, el representante legal de la Comisión Europea, Carlos Urraca Caviedes, ha asegurado que no se siguieron las pautas marcadas por la Comisión de Venecia, que había recomendado un diálogo político más profundo para garantizar el objetivo de la reconciliación institucional.

Urraca ha ido más allá y ha señalado que esta ley de amnistía se encuadra dentro de un marco claramente partidista, al haber sido concebida con el fin de allanar el camino hacia la investidura de Sánchez, mediante la obtención de apoyos parlamentarios decisivos, en especial de fuerzas independentistas como ERC o Junts per Catalunya.

El TJUE examina su impacto en fondos europeos

El TJUE analiza en concreto si la aplicación de la norma puede afectar la fiscalización de fondos comunitarios, dado que la causa principal involucra a 35 ex altos cargos de la Generalitat, entre ellos los expresidentes Carles Puigdemont y Artur Mas, por supuestas irregularidades en la financiación del procés. Uno de los aspectos más controvertidos es la obligación impuesta a los tribunales de pronunciarse en un plazo de dos meses, lo cual, según el análisis de Bruselas, podría haber limitado la capacidad de investigación del Tribunal de Cuentas sobre si se utilizaron recursos procedentes de la UE.

En este sentido, aunque la Comisión Europea admite que no existe un vínculo directo y probado entre los fondos europeos y las actividades financiadas durante el procés, insiste en que la premura judicial que impone la ley de amnistía puede interferir con el control y la rendición de cuentas de dichos recursos.

El Gobierno español defiende la constitucionalidad de la ley

Frente a las críticas europeas, tanto el fiscal Manuel Martín-Granizo como la abogada del Estado Andrea Gavela Llopis han defendido que la ley de amnistía es, ante todo, un asunto de derecho interno, ya que no existe legislación comunitaria específica que regule esta materia. Han subrayado que la norma ha sido ya validada por el Tribunal Constitucional y responde a un esfuerzo legítimo del Ejecutivo español por desencallar conflictos políticos mediante herramientas democráticas y legislativas.

La postura del Gobierno también sostiene que la amnistía no contraviene ninguna norma comunitaria sobre malversación, terrorismo o financiación fraudulenta, ni afecta negativamente a los intereses económicos de Bruselas.

Una lectura política con repercusión internacional

Este nuevo episodio tensa aún más las relaciones entre Bruselas y Madrid, y reabre el debate en la escena política española sobre el verdadero alcance y legitimidad de la ley. Desde la oposición, el Partido Popular ha señalado que la postura de la Comisión Europea es una prueba más del carácter instrumental y oportunista de la medida, mientras que sectores del independentismo catalán mantienen que se trata de un paso imprescindible hacia la reparación de agravios políticos.

La lectura que ofrece la Comisión Europea —al considerar que la ley es un instrumento político más que jurídico— supone un revés simbólico para el Gobierno, justo cuando intenta proyectar una imagen de estabilidad y de diálogo institucional ante sus socios comunitarios.

Un fallo esperado con consecuencias políticas

El TJUE no emitirá su fallo de forma inmediata, pero lo que determine podría tener consecuencias relevantes tanto para el desarrollo de la ley de amnistía como para las relaciones entre España y la UE. El Gobierno de Sánchez se enfrenta ahora a la difícil tarea de defender la constitucionalidad y legitimidad europea de una ley que ha generado división social, tensión política y ahora, también, preocupación en Bruselas.