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Leire Díez prometió a Villalba ser el ‘número dos’ de la Guardia Civil si colaboraba contra la UCO

La exmilitante socialista Leire Díez durante una rueda de prensa. / Carlos Luján
La exmilitante socialista, conocida como ‘la fontanera’, se presentó como mano derecha de Santos Cerdán y aseguró poder influir en destinos y nombramientos en la Guardia Civil

Leire Díez, figura clave del entorno socialista, habría prometido al comandante Rubén Villalba un ascenso en la cúpula de la Benemérita a cambio de información sensible sobre la UCO y colaboración para apartar a mandos incómodos.

Un encuentro con tintes de operación encubierta

Según documentación en poder de El Debate, la exmilitante socialista Leire Díez, conocida como «la fontanera del PSOE», habría ofrecido al comandante Rubén Villalba el puesto de número dos en la Guardia Civil, bajo el mando de la actual directora del cuerpo, Mercedes González.

La reunión tuvo lugar el 10 de marzo de 2025, en un bar del municipio madrileño de Leganés, donde Díez se presentó como «mano derecha de Santos Cerdán», quien fuera secretario de Organización del PSOE, hoy en prisión. Según el acta redactada por Villalba, la oferta estaba condicionada a una colaboración directa: apartar a mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) y facilitar información interna sobre sus investigaciones.

La promesa: controlar la cúpula y frenar investigaciones

Díez habría asegurado disponer de capacidad para influir en destinos, ascensos y nombramientos dentro de la Guardia Civil, y planteó que colocar a un perfil «fiable» junto a González era esencial para neutralizar resistencias internas en el Instituto Armado.

El objetivo, según su propio relato, pasaba por desplazar a mandos no controlados, despejar el camino a los intereses del PSOE y frenar el avance de las investigaciones judiciales que afectan a figuras del Gobierno. Todo ello mediante una estructura paralela de control institucional, apoyada en la influencia política y mediática.

Un trueque inquietante

La oferta de Díez se vincula de forma directa con la necesidad de obtener información sensible sobre las pesquisas de la UCO, especialmente las que afectan al entorno de altos cargos socialistas.

Tal como relata Villalba, la operación se sustentaba en promesas de ascenso a cambio de colaboración con una estrategia que pretendía colonizar los mandos operativos de la Guardia Civil, debilitando su independencia.

«Si colaboras, serás el número dos de la directora», habría dicho Díez, según el acta. El comandante interpretó esa frase como un intento de control político desde el entorno socialista sobre el cuerpo policial que más cerca está de las tramas que salpican al Gobierno.

Material comprometedor para doblegar a la UCO

Según El Debate, en ese mismo encuentro Leire Díez habría alardeado de tener material comprometedor procedente de un prostíbulo en Madrid, situado en el Paseo de la Castellana, con potencial para destruir carreras dentro del Instituto Armado.

Ese material, de carácter íntimo, habría sido recopilado con el propósito de coaccionar o debilitar a mandos que dificultaran los intereses del PSOE. En palabras recogidas en el acta, Díez no ocultó que su papel era operar desde la sombra:
«Soy su mano derecha, pero nunca voy a aparecer en ningún lado», habría afirmado en referencia a Santos Cerdán.

Escuchas ilegales a abogados y una amenaza velada

Más allá de las promesas, Díez también reconoció haber escuchado una comunicación entre el empresario Víctor de Aldama y su abogado, José Antonio Choclán, lo que implicaría grabaciones de conversaciones protegidas por el secreto profesional abogado-cliente.

De confirmarse, este hecho tendría una gravedad extrema comparable al caso que llevó a la inhabilitación del juez Baltasar Garzón. Una intromisión en derechos fundamentales que podría anular procedimientos enteros y desatar un nuevo terremoto judicial.

Una red política de blindaje e influencia

Las revelaciones contenidas en el documento siguen un patrón sistemático de presiones, promesas de ascenso y advertencias personales, todo ello con el propósito de intervenir en estructuras clave del Estado para proteger al PSOE en el contexto de causas judiciales de alto voltaje.

En el centro de esta supuesta operación se sitúa Mercedes González, cuya dirección en la Guardia Civil —según el testimonio— sería instrumental para blindar políticamente el cuerpo y modular sus líneas de actuación ante casos sensibles.

Díez se desmarca públicamente… pero los documentos la contradicen

Desde que estos episodios comenzaron a salir a la luz, Leire Díez ha intentado desvincularse del Gobierno y del PSOE, denunciando supuestos «contubernios mediáticos» y restando credibilidad a las informaciones. Sin embargo, tanto las actas como una grabación de su reunión con el fiscal Ignacio Stampa —también publicada por El Debate— la retratan como operadora política al servicio de intereses concretos.

Se define a sí misma como parte de una «operación de inteligencia» dirigida a proteger al PSOE de causas judiciales, anticipar acciones de jueces y fiscales, y activar contrapesos dentro del propio Estado para alterar o frenar investigaciones.