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Indultos a medida: Aldama señala a Santos Cerdán y al PSOE por presionar a testigos

Aldama en la entrevista con Ana Rosa. / X

Víctor de Aldama arremete contra el aparato orgánico del PSOE, al que señala de operar en las sombras para fabricar testimonios en su contra, mientras desafía públicamente a sus presuntos verdugos a llevarle ante los tribunales

La política española —que hace tiempo dejó de ser la noble disputa de ideas para transformarse en una tragicomedia de medias verdades y enteras corrupciones— asiste estos días a un nuevo episodio digno del mejor picaresco del siglo de oro. Víctor de Aldama, empresario de currículum controvertido pero verbo afilado, acusa sin titubeo alguno a Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, de orquestar una maniobra turbia para fabricar testigos dispuestos a apuntar contra él, mediante el señuelo irresistible del indulto.

Como si de un guion demasiado obvio se tratara, Aldama señala a tres presuntos emisarios del subsuelo partidista —Javier Pérez Dolset, Jacobo Teixeiro y Leire Díez Castro—, a quienes describe como "fontaneros" y operadores de las "cloacas del PSOE", encargados de recorrer discretos despachos ofreciendo absoluciones anticipadas a cambio de declaraciones útiles. De ser cierto, no solo estaríamos ante un escándalo de proporciones bíblicas, sino ante la confirmación explícita de que la maquinaria política ha dejado de disimular su desprecio por la ley y la decencia.

"Estoy deseando que estos señores me pongan una denuncia", afirmó un desafiante Aldama, como quien, harto de rodeos, invita a sus adversarios a jugarse la partida final sobre el tapete de la justicia.

Mentiras oficiales y una verdad incómoda

En su intervención, Aldama no ahorró críticas. Denunció que en el Gobierno "todo el mundo miente", desde la ministra portavoz, que le ha tildado de "mentiroso y delincuente", hasta aquellos que negaban, con estudiada solemnidad, la presencia del ministro Ángel Víctor Torres en Madrid durante un fin de semana que, según el empresario, no pasará precisamente a la historia por su rectitud monacal.

Conviene detenerse aquí para apreciar la magnitud del fenómeno: mientras Aldama exhibe datos, mensajes y cronologías que desmienten las coartadas oficiales, desde Ferraz se limitan a invocar la consabida estrategia del insulto y la descalificación, como si repetir mil veces "mentiroso" fuera un argumento jurídico de peso.

La respuesta del PSOE: entre la amenaza y la profecía

Fiel a su reflejo condicionado, el PSOE ha reaccionado anunciando que Santos Cerdán interpondrá una demanda contra Aldama, a quien acusa de difundir "mentiras" y de ser, por resumir, un delincuente reincidente destinado irremediablemente a prisión.

"El lugar para Aldama es la cárcel, a la que volverá más pronto que tarde", aseguran desde el partido, con esa mezcla tan española de deseo y augurio que caracteriza a quienes prefieren ajustar cuentas en la prensa antes que en los tribunales.

Cuando la cloaca se convierte en sistema

Resulta enternecedor comprobar hasta qué punto las acusaciones de Aldama se deslizan por la piel de nuestra clase política como el agua por el mármol. La gravedad de los hechos denunciados —la existencia de una red de presiones ilegítimas amparada por las estructuras del partido en el poder— parece no perturbar a nadie. Ni una investigación urgente. Ni una comisión parlamentaria. Apenas el eco amortiguado de las ruedas de prensa de rigor y los gestos de hastío programado.