Indignación interna en el PSOE: «La bragueta de Paco Salazar hace más daño que todos los casos juntos»
El escándalo por las denuncias de acoso sexual contra el exasesor de Pedro Sánchez, Francisco Salazar, ha desatado una ola de alarma interna en el PSOE. Dirigentes y militantes, especialmente del sector considerado como “feminismo clásico”, advierten de que el impacto electoral del llamado caso Salazar puede ser devastador, muy superior incluso al desgaste provocado por el caso Ábalos, la trama Koldo y los sucesivos episodios de corrupción. Según una dirigente consultada: “Nos hace más daño la bragueta de Paco Salazar que la de Ábalos y el resto de casos.
Un terremoto interno:«No se puede pedir el voto feminista si encubrimos a acosadores»
Según desvela OKDIARIO, la indignación se ha extendido entre diputadas, ministras y cuadros medios del partido, que reconocen que el PSOE se enfrenta a una crisis reputacional «sin precedentes» en materia de igualdad.
Voces internas admiten:
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«Esto nos hace mucho daño, electoralmente hablando.»
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«No podemos pedir el voto feminista mientras hay sospechas de encubrimiento.»
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«El caso Salazar nos revienta el discurso de igualdad.»
Las denuncias internas, que apuntan a mensajes de contenido sexual e insinuaciones no deseadas enviadas por Salazar a varias trabajadoras, han dejado al descubierto un posible encubrimiento dentro del partido, donde las quejas habrían sido tratadas con retrasos, silencio y dilaciones prolongadas.
«Machirulo consentido»: preocupación por la imagen pública de Salazar
Federaciones del partido, especialmente del sur, advierten de que la percepción pública que ya se ha generado —la de un “machirulo consentido” por la estructura socialista— puede tener un efecto letal entre el voto femenino, históricamente clave para el PSOE.
La crítica no se limita a Salazar. Dirigentes señalan que el caso estalla en un contexto donde el electorado femenino ya estaba profundamente tocado por:
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El caso Ábalos
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La trama Koldo
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Los mensajes, pagos y favores revelados en investigaciones judiciales
«Llovía sobre mojado, y esto nos puede hundir», reconoce una diputada.
Pilar Alegría y Montero, bajo la lupa por su cercanía con Salazar
En algunos sectores no solo se analiza la conducta de Salazar, sino también la gestión política posterior.
La ministra portavoz, Pilar Alegría, calificó de «vomitivas» las actitudes descritas en las denuncias, pero una parte del PSOE no comprende cómo, pese a los avisos preliminares, compartió mesa en un restaurante con él cuando ya habían salido informaciones sobre posibles comportamientos inapropiados.
Esa escena, interpretada como una muestra de tolerancia o de “mirar hacia otro lado”, ha generado un malestar considerable.
Sospechas de encubrimiento: “Será letal si se confirma”
El descontento se nota sobre todo en los sectores más veteranos del feminismo socialista.
Varias dirigentes sostienen que:
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La gestión del caso erosiona años de trabajo en igualdad.
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La reacción del partido fue tardía y tibia.
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El PSOE perdió credibilidad al no actuar con contundencia desde el primer minuto.
Una exresponsable federal resume así el malestar:
«Si se confirma que se encubrió o se ralentizó a propósito, será letal.»
División interna: silencio en la cúpula y gritos soterrados en las bases
Mientras ministras como Alegría o Montero intentan no avivar el escándalo, otros cuadros del partido admiten en privado que las actitudes de Salazar “se veían venir” y que nadie quiso actuar porque era “uno de los hombres fuertes del entorno de Sánchez”.
Se ha abierto una brecha interna entre:
1. Los que quieren apagar el fuego
Reclaman prudencia, investigación interna y no hacer más ruido.
2. Los que exigen «medidas ejemplares»
Entre ellos, la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, única voz importante del PSOE que públicamente ha pedido:
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Llevar el caso a Fiscalía
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Aplicar sanciones internas contundentes
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Poner fin al “proteccionismo” a ciertos cuadros próximos a la Moncloa
Su posicionamiento, lejos de ser aislado, representa a una parte creciente del partido que solo guarda silencio por disciplina.
Un daño electoral que ya se mide en votos
Las encuestas internas reflejan un retroceso significativo entre mujeres jóvenes y mujeres urbanas, dos segmentos clave para el PSOE desde 2015.
Dirigentes consultados admiten:
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«El caso Salazar nos mata entre el voto femenino.»
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«Esto no se arregla con un comunicado.»
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«Es peor que el caso Ábalos a nivel electoral.»
Una frase repetida estos días en Ferraz lo resume todo: «La bragueta de Paco Salazar hace más daño que todos los casos juntos.»