El Gobierno de Sánchez pide investigar la filtración de sus mensajes con Ábalos
Mientras crece la presión por el caso Koldo y el deterioro institucional, Sánchez lanza una ofensiva legal contra la filtración de mensajes privados en lugar de ofrecer transparencia
El Gobierno de Pedro Sánchez ha solicitado formalmente que se abra una investigación judicial sobre la filtración de los mensajes privados entre el presidente y el exministro José Luis Ábalos, publicados por el diario El Mundo. La ministra portavoz, Pilar Alegría, ha advertido de que, de no actuar de oficio la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo, el Ejecutivo interpondrá una denuncia a través de la Abogacía del Estado por una supuesta “grave vulneración del derecho a la intimidad”.
Bolaños: “Queremos saber quién fue y por qué”
El ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, ha sido rotundo:
“Queremos llegar hasta el final, conocer todo. Quién ha sido, por qué ha sido”.
A juicio del Ejecutivo, la publicación de estos mensajes privados podría ser constitutiva de delito, sobre todo si se confirma que los archivos proceden del material intervenido en el marco del caso Koldo, en cuya instrucción participa la Audiencia Nacional bajo la dirección del juez Ismael Moreno.
El derecho a la intimidad y el problema de la cadena de custodia
No obstante, si los mensajes han sido difundidos por José Luis Ábalos, que fue parte de las conversaciones, no existiría delito alguno, ya que cualquier persona puede divulgar sus propias comunicaciones. El conflicto jurídico solo se activaría si se ha roto la cadena de custodia judicial o si los mensajes formaban parte del material incautado por la UCO en los registros realizados al exministro o a su asesor, Koldo García Izaguirre.
Durante un registro en febrero de 2024, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se incautó de dos pendrives y un disco duro con contenido sensible. Koldo, al ser interrogado, advirtió:
“Lo que hay dentro es muy gordo y no vais a poder desencriptarlo”.
UCO niega responsabilidades: Moncloa en tensión
Aunque la vicepresidenta María Jesús Montero llegó a sugerir responsabilidades en la custodia del material por parte de la UCO, el cuerpo policial ha negado cualquier implicación en la filtración. La autenticidad y la procedencia de los mensajes sigue sin esclarecerse, y no está confirmado que formen parte del sumario del caso Koldo, lo cual complica cualquier intento de acción penal por parte del Ejecutivo.
En este contexto, Alegría ha tratado de templar los ánimos:
“No vamos a especular”.
Sin embargo, ha reiterado que si no se actúa judicialmente, el Gobierno formalizará una denuncia por vías legales.
Minimizar el contenido, denunciar la forma
Paradójicamente, mientras se denuncia la filtración, Moncloa también resta importancia al contenido. Alegría ha ironizado sobre la atención mediática:
“¡Paren las rotativas!”.
Según su versión, los mensajes filtrados —en los que Sánchez se refiere a Margarita Robles como “pájara” o comenta “se acuesta con el uniforme”— son “absolutamente intrascendentes” y no afectan al funcionamiento del Consejo de Ministros.
La propia ministra de Defensa ha quitado hierro al asunto:
“Ha pasado mucho tiempo. Yo estoy aquí para trabajar”.
Sombra de sospecha sobre Ábalos y la estrategia de daño controlado
En La Moncloa el nerviosismo es evidente, aunque oficialmente se transmite tranquilidad. Nadie sabe qué más puede tener El Mundo. La estrategia comunicativa intenta presentar a Sánchez como ajeno a las irregularidades del caso Koldo, reforzando la idea de que no conocía las actuaciones de su exministro ni de su entorno inmediato.
El objetivo del Gobierno es que la filtración no se convierta en un caso "Luis, sé fuerte" 2.0 —en alusión al mensaje de Mariano Rajoy a Luis Bárcenas—, remarcando que estos mensajes no forman parte de ninguna causa judicial y que son estrictamente personales.