El Gobierno de Sánchez se niega a dar datos sobre los Falcon usados por Begoña Gómez
El PP exigía conocer cuántos viajes realizó Gómez, con qué justificación y quién la acompañó, pero Moncloa se ha escudado en la Ley de Secretos Oficiales de 1968 para negar transparencia
El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha rechazado detallar en el Senado los viajes personales de Begoña Gómez en aeronaves militares del Estado, como los Falcon del Ejército del Aire. La respuesta del Gobierno, fechada el 22 de septiembre de 2025, a la batería de preguntas formuladas por el Partido Popular sostiene que se trata de «materia clasificada con el máximo grado de protección», escudándose en la Ley de Secretos Oficiales de 1968.
La polémica surge tras la exclusiva publicada por El Debate a finales de julio, en la que se reveló que la esposa del presidente del Gobierno dispone de pasaporte diplomático y que ha utilizado aeronaves oficiales para asistir a eventos de carácter privado, como el concierto de despedida de Joan Manuel Serrat o un homenaje a Pedro Almodóvar. En ambos casos, según los documentos internos de Moncloa, los desplazamientos se justificaron como actos vinculados a la agenda oficial de Pedro Sánchez.
La ofensiva del PP en el Senado
A raíz de esas informaciones, el Grupo Popular, con la portavoz Alicia García y el senador Francisco Bernabé al frente, registró una serie de preguntas dirigidas al Ejecutivo. En ellas, se exigía saber:
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Cuántas veces ha utilizado Begoña Gómez los Falcon u otros aviones militares.
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En qué fechas se produjeron los viajes.
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Qué destinos tuvieron y cuál fue su duración.
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Qué motivos los justificaron oficialmente.
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Y, excluyendo al personal de seguridad, quiénes fueron los acompañantes de Gómez en cada desplazamiento.
El PP recordaba además que la cuestión había sido planteada al Gobierno desde 2023 en numerosas ocasiones sin obtener nunca una respuesta satisfactoria.
La negativa del Ejecutivo
La contestación de Moncloa evita cualquier detalle concreto. El escrito remitido al Senado señala que, de acuerdo con el Acuerdo del Consejo de Ministros de 28 de noviembre de 1986 y la Ley de Secretos Oficiales de 1968, los informes relativos a «movimientos de aeronaves militares», así como los planes de protección de autoridades y pasajeros, deben ser tratados con «el máximo grado de protección».
En la práctica, el Gobierno blinda la información y la declara inasequible para los grupos parlamentarios, pese a que los vuelos en cuestión se realizaron con recursos públicos.
Antecedentes: pasaporte diplomático y viajes privados
Tal y como reveló El Debate, Begoña Gómez no solo dispone de pasaporte diplomático, sino que ha hecho uso de aeronaves militares para fines particulares, presentados como oficiales. La documentación interna de Moncloa consultada por este medio prueba que en varias ocasiones se introdujeron como parte de la agenda presidencial actividades que correspondían en exclusiva a la esposa del presidente.
Un asunto de transparencia
La respuesta del Gobierno ha generado un nuevo choque con la oposición, que insiste en que se trata de un caso de utilización de bienes públicos para fines privados, y que el Ejecutivo se ampara en la Ley de Secretos Oficiales para evitar rendir cuentas.
Para los populares, la negativa del Gobierno es una muestra más de la opacidad en torno a la figura de Gómez y de la falta de voluntad para ofrecer explicaciones claras sobre el uso de recursos del Estado por parte de familiares del presidente.