cesiones del gobierno al independentismo

El Gobierno y la Generalitat pactan un modelo fiscal singular para Cataluña que rompe con la caja común

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática de España, Ángel Víctor Torres (d), durante la Comisión bilateral Estado-Generalitat, en el Palau de la Generalitat. / David Zorrakino
El pacto ha generado un fuerte rechazo por parte de varias comunidades autónomas y expertos constitucionalistas

El Gobierno de España ha alcanzado un acuerdo con la Generalitat de Cataluña para la implantación de un modelo de financiación singular que permite a Cataluña recaudar y gestionar el 100% de los impuestos generados en su territorio, incluido el IRPF a partir de 2026. Este pacto, cerrado en la Comisión Bilateral celebrada en Barcelona, ha sido suscrito por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y los consejeros catalanes Albert Dalmau y Alícia Romero.

Una estructura fiscal diferenciada con vocación de permanencia

El acuerdo, calificado por sus impulsores como un “cambio de paradigma”, establece las bases de un sistema federalizable, aunque negociado de forma bilateral y con características propias para Cataluña. En virtud de este modelo, los tributos recaudados en la comunidad autónoma pasarán a una cesta de impuestos, desde la cual se calculará una aportación de solidaridad al Estado para financiar competencias comunes. El resto quedará bajo gestión de la Generalitat.

Aunque no se han ofrecido cifras concretas ni un calendario cerrado, el modelo contempla la eliminación del actual sistema de anticipos y se compromete a una financiación adicional para las llamadas competencias “singulares” de Cataluña. La Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) asumirá un papel central en este nuevo esquema, aunque, según reconoce la propia Generalitat, actualmente no cuenta con la capacidad tecnológica ni de personal suficiente para gestionar esta responsabilidad a corto plazo.

Críticas desde el ámbito político y constitucional

La medida ha sido fuertemente cuestionada por diversas comunidades autónomas y entidades jurídicas, que consideran que el modelo rompe con el principio constitucional de igualdad. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, ha señalado que la cesión fiscal supone un “quebranto institucional” y ha advertido que “a partir de ahí, todo es indefendible”. También el presidente de Asturias, Adrián Barbón, ha solicitado que la negociación se retome en clave multilateral para evitar desequilibrios.

Por su parte, la organización Sociedad Civil Catalana ha exigido la retirada del acuerdo, al que califica de “inconstitucional”, por romper la caja común y crear “dos tipos de ciudadanos con derechos fiscales diferentes”. La fundación Fedea, en informes recientes, ha coincidido en que este modelo vulnera las reglas del sistema financiero nacional y ha rescatado sentencias anteriores del Tribunal Constitucional en sentido contrario.

Un contexto político marcado por el pacto con el secesionismo

Este pacto se produce en el contexto del acuerdo entre el PSOE, PSC y ERC, alcanzado en verano de 2024, a cambio del apoyo de los republicanos a la investidura de Salvador Illa como presidente de la Generalitat. El gobierno catalán ha reconocido que no podrá cumplir su promesa de recaudar el IRPF en 2026 en su totalidad por razones técnicas, aunque presentará un plan director elaborado junto a la empresa Indra para el despliegue progresivo de la ATC.

Los socios independentistas han reaccionado con escepticismo. Junts per Catalunya, a través de su vicepresidente Antoni Castellà, ha tachado el pacto de “muy decepcionante” y ha amenazado con bloquear en el Congreso las reformas legales necesarias para su implementación. La CUP ha calificado la reunión bilateral de “farsa”.

Reformas legales pendientes y riesgo de inconstitucionalidad

Para que este nuevo modelo fiscal entre en vigor será necesario reformar la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA), la Ley 22/2009, y otras normativas clave del sistema de financiación. Estas modificaciones requieren mayoría parlamentaria y un complejo proceso de tramitación legislativa. A día de hoy, PSC y ERC no suman mayoría en el Congreso, por lo que el Ejecutivo necesitará negociar el respaldo de otras formaciones, incluida Junts.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha cambiado su postura sobre el cupo catalán: si en 2024 lo rechazaba abiertamente en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, ahora defiende su “singularidad”. Esta contradicción ha alimentado nuevas críticas en regiones como Andalucía y Galicia, y entre economistas constitucionalistas que consideran que este modelo pone en peligro la sostenibilidad del Estado del bienestar en todo el territorio nacional.