La ‘financiación a la carta’ de Sánchez incendia a los barones socialistas
La nueva propuesta de financiación autonómica pactada entre el Gobierno y ERC ha encendido una fuerte crisis interna en el PSOE, dejando al descubierto un profundo malestar territorial y tensiones ideológicas que amenazan con fracturar al partido. El acuerdo permitiría a Cataluña contribuir 1.450 millones menos al sistema común y recibir 3.250 millones adicionales mediante nuevos mecanismos como un fondo contra el cambio climático y la cesión del IVA de las pymes. En total, 4.700 millones que muchos dentro del partido consideran un privilegio fiscal inaceptable.
Un "atentado a la igualdad"
Desde Castilla-La Mancha, el presidente Emiliano García-Page ya ha tildado la propuesta de “el mayor atentado a la igualdad entre españoles” y ha impulsado incluso una resolución parlamentaria para llevarla ante los tribunales. Lo mismo ocurre con Adrián Barbón en Asturias o Carlos Martínez en Castilla y León, quien ha calificado el pacto como “tremendamente injusto”. Las críticas coinciden en que el nuevo sistema debilita los principios de solidaridad recogidos en la Constitución y compromete la credibilidad del PSOE como partido de ámbito estatal.
«Estamos cruzando líneas rojas que comprometen nuestro proyecto para toda España», advierte un veterano dirigente andaluz. “Dejar la bandera de la igualdad en manos del PP no nos traerá nada bueno”, resume.
Ferraz bajo presión
Pese al rechazo de barones clave y federaciones históricas, La Moncloa sigue decidida a sacar adelante el pacto, cuya gestación se ha producido en secreto con reuniones entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, sin participación visible del Ministerio de Hacienda, lo que ha incomodado incluso a María Jesús Montero, vicepresidenta y ministra del ramo.
El miedo a las consecuencias electorales es palpable. En Aragón, los sondeos pronostican un retroceso sin precedentes para el PSOE, lo que podría dejar fuera de juego a Pilar Alegría, mientras que en Extremadura, Castilla y León y Galicia, alcaldes y líderes locales claman por una rectificación. Incluso el histórico Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha advertido: «Seguiré votando al PSOE, pero tacharé en la papeleta a quien apoye esta financiación singular».
"Comités federales, no titulares"
La mayoría de las voces críticas piden convocar un Comité Federal urgente para debatir el modelo en sede interna y no a través de los medios. Denuncian que una reforma de este calado no puede imponerse sin consenso interno ni sin explicar claramente sus consecuencias. Desde La Rioja, aunque la posición oficial es más moderada, también se señala que el nuevo sistema es “mejorable” y se reclama una "singularidad riojana" para compensar la desventaja territorial.
Un PSOE que se aleja de su ADN
Más allá de la batalla presupuestaria, muchos dirigentes ven en esta deriva un cambio de ADN en el partido. Como señaló el alcalde de Ares, Julio Iglesias, el principio de ordinalidad —que una comunidad no aporte más de lo que recibe— “es un techo al principio de solidaridad” y supone que “las más ricas lo sigan siendo”. A su juicio, el actual PSOE ya no es la socialdemocracia en la que creía militar.
Mientras tanto, el pacto sigue tambaleándose en el Congreso: Junts, BNG, Podemos, Compromís, Chunta, CC o IU muestran su rechazo, lo que deja en el aire su aprobación. Pero el daño interno ya está hecho. El intento de Sánchez por asegurar su mandato hasta 2027, aferrado a sus pactos con el independentismo, ha abierto una guerra interna que amenaza con fracturar la unidad territorial, electoral y moral del PSOE.