NUEVO ESCÁNDALO | Ábalos, escorts y un Parador público
El entonces ministro José Luis Ábalos protagonizó una noche de excesos en el Parador de Teruel en plena pandemia, con acompañantes femeninas no registradas y una suite destrozada, según testigos
El 15 de septiembre de 2020, en pleno estado de restricciones sanitarias derivadas de la pandemia de la COVID-19, el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, protagonizó un episodio que mezcla lo institucional con lo escandaloso. Según ha revelado OKDIARIO tras una investigación sobre el terreno, Ábalos se alojó en el Parador Nacional de Teruel acompañado por una comitiva y una furgoneta con mujeres descritas por los empleados del establecimiento como “señoritas de compañía”. El resultado de aquella noche fue una suite principal completamente destrozada y una serie de testimonios internos que dibujan un episodio bochornoso y de difícil justificación.
Una visita oficial que degeneró en una fiesta privada
En teoría, el desplazamiento de Ábalos a Teruel respondía a una agenda oficial relacionada con proyectos ferroviarios en la provincia. Sin embargo, según el relato coincidente de varios trabajadores del parador, el carácter institucional del viaje pronto se desdibujó. Al parador llegó una furgoneta cargada de acompañantes femeninas que no figuraban en el registro pero que subieron a las habitaciones, gracias a una normativa entonces vigente que no obligaba a registrar a cada huésped de forma individual.
Uno de los empleados entrevistados por el citado medio lo expresa sin rodeos:
«Vino con supuestas novias. Dejó la habitación destrozada».
Y añade:
«Antes del cambio de la normativa de registros podías subir cinco a la suite y sólo uno aparece en la reserva. Eso ocurrió esa noche».
Las limpiadoras del parador, que accedieron a la suite tras la salida del exministro, bajaron visiblemente afectadas. En palabras de un trabajador:
«Dijeron que era mejor no preguntar. Que habían dejado las habitaciones destrozadas».
La gravedad de la situación fue tal que la dirección del parador se vio obligada a consultar con responsables políticos regionales sobre cómo proceder.
Testimonios y pruebas documentales
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil confirmó posteriormente, en su informe sobre la investigación del ‘caso Koldo’, que Ábalos, su asesor Koldo García y el hermano de éste, Joseba García, se alojaron en el Parador de Teruel ese mismo día, como figura en las Diligencias de Investigación abiertas por la Fiscalía Anticorrupción. La estancia, inicialmente justificada como parte de un viaje de trabajo, derivó en una celebración privada con tintes muy comprometidos.
Este nuevo episodio no es aislado. Cabe recordar que Ábalos ya había admitido públicamente haber pagado a su expareja, Jésica Rodríguez, por acompañarle en viajes oficiales, aunque insistió en que “no se utilizó dinero público” para esos pagos. Además, la agenda personal de Koldo García, también investigado en el marco de esta trama, incluía números de contacto de varias prostitutas brasileñas, lo que abona la tesis de un uso indebido del entorno ministerial con fines ajenos a la función pública.
Accesos discretos, infiltración institucional y silencio ordenado
Según las fuentes consultadas por OKDIARIO, el empresario Víctor de Aldama —considerado una de las piezas clave en la adjudicación de contratos sanitarios durante la pandemia— frecuentaba el ministerio de Transportes. Pero no lo hacía como cualquier visitante. Utilizaba el acceso reservado a altos cargos en la calle Agustín de Betancourt, y entraba con su Audi Q8 sin ser identificado, ya que iba acompañado por el subteniente de la Guardia Civil, José Luis Rodríguez, hombre de confianza del ministro.
De hecho, Rodríguez pedía expresamente que no se identificara a Aldama, generando un entorno de opacidad. Asimismo, según el relato de testigos, los vigilantes del ministerio recibieron órdenes de “ver, oír y callar” sobre la presencia de las mascarillas y sobre movimientos irregulares dentro de las instalaciones de Nuevos Ministerios.
Una trama con múltiples frentes abiertos
Este episodio encaja dentro de un patrón más amplio que la justicia investiga. El ‘caso Koldo’ ha destapado una red de adjudicaciones millonarias de contratos de material sanitario durante los momentos más críticos de la pandemia, presuntamente amañadas en favor de empresarios cercanos al entorno del exministro.
La presencia de mascarillas escondidas en salas de formación del ministerio, las órdenes para silenciar al personal y la entrada y salida discreta de figuras clave de la trama son elementos que siguen en investigación. Mientras tanto, el comportamiento del entonces ministro —y sus frecuentes episodios al margen del protocolo— añaden presión sobre el Gobierno y sobre el propio PSOE, ya que se acumulan los indicios de uso personalista y opaco de los recursos públicos.