Fernando Simón: Cinco años después de la pandemia, reconoce las mentiras y manipulaciones del Gobierno
Cinco años después del inicio de la pandemia de COVID-19, Fernando Simón, exdirector del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha concedido una entrevista en Lo de Évole que ha generado un gran revuelo. En ella, Simón parece finalmente reconocer las mentiras y manipulaciones a las que la ciudadanía fue sometida durante los primeros momentos de la crisis sanitaria, y en la que jugó un papel clave como portavoz del gobierno.
A lo largo de la entrevista, Simón admitió con cierta franqueza lo que muchos ya sospechaban: que, como representante del gobierno, él mismo fue cómplice de una narrativa oficial que, en muchos casos, no se correspondía con la realidad. La excusa de "hacer lo que se podía" queda diluida en sus palabras, que, en lugar de excusar sus actuaciones, revelan la cruda verdad detrás de la gestión sanitaria: decisiones contradictorias, falta de transparencia, y un constante intento de blanquear las actuaciones gubernamentales.
La política del "barro" y la contradicción
En cuanto a las decisiones políticas tomadas en las reuniones, Simón describe la situación de la siguiente manera: "Barro. Barro o sucio." De forma cruda, reconoció que, en ocasiones, las decisiones que se tomaban en el entorno político y sanitario eran contradictorias. Aseguró que, mientras en las reuniones se llegaban a acuerdos, a menudo al salir de ellas se decía todo lo contrario de lo acordado, lo que provocó un daño enorme a la credibilidad del gobierno y de los responsables de la gestión de la crisis.
El protocolo sanitario y las dificultades de comunicación
Otro tema tratado fue el famoso protocolo sanitario, que en muchos casos era percibido como confuso o inapropiado por la ciudadanía. Fernando Simón confesó que, en algunos momentos, le resultaba difícil entender los protocolos que se implementaban, a pesar de estar en el centro de la toma de decisiones sanitarias. Sin embargo, esta confusión y falta de claridad no hizo más que alimentar la desinformación y el malestar público.Tras haber sido la figura clave del gobierno en la crisis sanitaria, Simón intenta ahora limpiar su imagen. La entrevista, lejos de ser una autocrítica profunda, parece más bien un intento de justificar y restaurar su reputación ante la opinión pública, apelando a las circunstancias excepcionales que vivieron. Las preguntas sobre las contradicciones de los protocolos, las decisiones en las que se ignoraron las recomendaciones científicas o el papel de las mentiras oficiales durante los primeros momentos de la pandemia, parecen ser mitigadas por una defensa del contexto de presión.
"Ni te lo crees cuando lo estás haciendo", repitió varias veces, dando la impresión de que, en su mente, la responsabilidad sobre esas decisiones no fue completamente suya. A pesar de ello, hay algo innegable en sus palabras: Simón fue cómplice de una política de ocultación de la verdad, y ahora, con el paso del tiempo, intenta recuperar parte de la credibilidad perdida.
La entrevista con Évole dejó al descubierto el lado oscuro de la gestión de la pandemia en España. Simón, en su papel de portavoz, fue una pieza clave en una narrativa política y sanitaria que, hoy, cinco años después, parece más un intento de lavar las decisiones erróneas de aquellos días que una verdadera reflexión sobre la desinformación y el daño que provocaron. Aunque intenta justificar sus actos, el reconocimiento de las mentiras y la complicidad que admite ahora, parece más un esfuerzo por borrar las huellas de una gestión que muchos consideran un desastre.