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Felipe VI alerta en Roma sobre un “deslizamiento hacia algo incierto y nada luminoso”

Los Reyes Felipe VI y Letizia se reúnen con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante su visita de Estado a Italia. / CASA S. M. EL REY
En un momento en el que Europa enfrenta incertidumbres, el monarca español ofreció un mensaje de unidad, compromiso y esperanza

En una intervención histórica en el Palacio de Montecitorio en Roma, el Rey Felipe VI advirtió sobre un "peligroso deslizamiento hacia algo incierto… y nada luminoso", en referencia a las amenazas del totalitarismo y la ruptura de las normas internacionales que han regido la política global. Ante 500 diputados y senadores italianos reunidos en sesión conjunta, Felipe VI ofreció un discurso cargado de reflexiones sobre Europa, la política global, y los valores compartidos entre España e Italia.

La ceremonia, que tuvo un carácter solemne, incluyó la interpretación de los himnos nacionales de Italia y España. El Rey fue recibido con un prolongado aplauso por parte de los parlamentarios, mientras que la Reina Letizia presenció el acto desde la primera fila del hemiciclo.

Un mensaje claro: la memoria del pasado y las amenazas del presente

Felipe VI abrió su discurso agradeciendo a sus anfitriones, en especial al presidente italiano Sergio Mattarella, y destacó la importancia de dirigirse al pueblo italiano a través de sus representantes en un lugar emblemático como el Palacio de Montecitorio. Aludiendo a la historia compartida y los desafíos actuales, señaló:

“Somos dos países con memoria, con una clara conciencia del pasado, en particular del que no puede ni debe repetirse, ni siquiera como caricatura.”

El monarca alertó sobre la creciente erosión de tratados y foros multilaterales, que ponen en peligro el sistema basado en reglas que ha sostenido el orden internacional. Esta situación, afirmó, está ocurriendo en un contexto global lleno de conflictos abiertos, desigualdades profundas y rápidos cambios tecnológicos que afectan tanto a las sociedades como al medio ambiente.

La fragilidad de la paz y los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo

En uno de los momentos más destacados de su intervención, Felipe VI subrayó la fragilidad de la paz y condenó con firmeza la violencia en regiones como Ucrania y Oriente Próximo. En este sentido, hizo un llamamiento urgente para:

  • Lograr un alto el fuego definitivo.
  • Liberar a todos los rehenes.
  • Garantizar el acceso masivo a la ayuda humanitaria.

El Rey reafirmó el compromiso de España e Italia con la solución de dos Estados en el conflicto israelí-palestino, declarando que esta es la única vía posible para una paz duradera. Estas palabras recibieron el aplauso de los parlamentarios italianos.

Europa ante desafíos globales

El monarca también dedicó parte de su discurso a los retos que enfrenta Europa, incluyendo:

  • La seguridad colectiva.
  • La crisis climática y la transición energética.
  • La gestión de la inmigración.
  • La sostenibilidad del bienestar social.

Felipe VI hizo un llamado a no perder de vista los valores europeos frente a estas amenazas, advirtiendo que el costo de abandonar esta identidad sería "inasumible para los ciudadanos y para la propia civilización europea".

En cuanto a la inmigración, el Rey instó a fomentar flujos "seguros, ordenados y regulares" y abogó por un trato digno hacia los inmigrantes.

En un contexto de crecientes tensiones internacionales, Felipe VI reafirmó el compromiso de España e Italia con el flanco este de la OTAN, particularmente en su apoyo a Ucrania. Sin embargo, advirtió que espera el mismo nivel de compromiso por parte de los aliados con el Flanco Sur, una región que también enfrenta desafíos críticos, especialmente relacionados con la inmigración y la seguridad.

Un discurso histórico y aplaudido

El discurso del Rey, que se extendió por 15 minutos, fue una de las intervenciones más largas y significativas en el ámbito internacional durante su reinado. Concluyó de la misma forma en que comenzó: con un prolongado aplauso de los parlamentarios italianos, que lo despidieron de pie en un gesto de respeto y admiración.

El mensaje de Felipe VI en Roma no solo fue una reflexión sobre los desafíos globales, sino también una reafirmación de los lazos históricos y culturales que unen a Italia y España