condonación de la deuda

Felipe González destroza el discurso de Sánchez: “No van a quitar nada de deuda a nadie, es mentira, la vamos a pagar”

El expresidente del Gobierno, Felipe González, interviene durante la asamblea general. / Rober Solsona
Los españoles somos los pagafantas de Sánchez y su circo político. Lo ha dicho hasta Felipe González: "Nos la vamos a tragar"

Parece que a Felipe González le queda más sentido común que a todo el Gobierno de Pedro Sánchez junto. En un evento en Valencia, el expresidente del Gobierno ha reventado el relato oficialista sobre la condonación de deuda a las comunidades autónomas. Sin rodeos, ha dicho lo que todos saben pero que en Moncloa intentan esconder: "La deuda nos la vamos a tragar, la vamos a pagar de una manera o de otra, da igual, pero nos la vamos a tragar entre todos".

¿Y el teatrillo de Sánchez vendiendo la condonación de deuda como un “acto de justicia”? Pura propaganda. González lo ha dejado claro: no hay ningún perdón, solo un cambio de bolsillo. La trampa es tan evidente que el expresidente ha afirmado sin tapujos que “quitar deuda a una comunidad no significa quitar deuda a los españoles”. Dicho de otro modo, el timo de la estampita versión PSOE.

¿Alguien cree que los socialistas van a regalar algo?

El Gobierno de Sánchez se ha hartado de vender el “perdón” de la deuda a Cataluña y otras comunidades como si fuera una dádiva del cielo. Pero la realidad es mucho más sencilla: lo que antes debía la Generalitat a los bancos, ahora lo deberemos todos los españoles al Estado.

González, que de tonto no tiene un pelo, ha señalado la realidad con crudeza: el problema de la infrafinanciación de la Comunidad Valenciana no se resuelve con maquillaje contable, sino con una reforma seria del sistema de financiación autonómica. Pero claro, eso implicaría gobernar con cabeza y no a base de pactos con separatistas a cambio de votos.

El expresidente también ha señalado que en España se gobierna sin previsibilidad ni estabilidad, lo que ahuyenta a los inversores y genera desconfianza. ¿La razón? Sánchez prefiere comprar voluntades políticas con dinero público antes que gestionar con responsabilidad.

La candidata-cajera del PSOE: Montero reparte lo que no es suyo

Otra de las críticas más demoledoras de González ha ido dirigida a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien, además de manejar las cuentas del país, es candidata del PSOE en Andalucía.

Quien está sentado en la caja no puede estar repartiendo lo que tiene en la caja y ser candidato", ha sentenciado González, apelando al sentido común. Pero claro, el PSOE de Sánchez ha convertido el ministerio de Hacienda en su oficina electoral particular, donde los impuestos de los españoles se reparten a dedo para comprar votos y favores políticos.

Montero, en su doble papel de ministra y candidata, está en una posición perfecta para hacer campaña con el dinero de todos. Pero según González, esto no es solo poco ético, sino que genera aún más desconfianza en la economía.

El desastre de la DANA: el fracaso de la política

En cuanto a la gestión de la catástrofe por la DANA en la Comunidad Valenciana, González ha sido tajante: un fracaso absoluto de la política.

Aunque ha reconocido el esfuerzo del presidente valenciano, Carlos Mazón, ha subrayado que el problema no es la naturaleza, sino la falta de planificación y gestión. Para González, lo sucedido no ha sido más que "la crónica de una muerte anunciada", pues no se tomaron medidas preventivas pese a que se sabía lo que podía pasar.

En lugar de responsabilizarse, el Gobierno de Sánchez se ha dedicado a politizar la tragedia y a lanzar cortinas de humo, mientras las familias afectadas siguen esperando ayudas reales.

El expresidente ha propuesto una "comisión de Estado" para analizar qué falló y cómo evitar que vuelva a suceder, pero todos sabemos que el PSOE de Sánchez no está interesado en soluciones reales, sino en seguir vendiendo promesas vacías.

El PSOE de hoy, un esperpento que ni González reconoce

Es evidente que Felipe González ya no reconoce a su propio partido. Lo que antes era un partido de Estado, con el que se podía estar de acuerdo o no, hoy es una máquina de propaganda al servicio de Sánchez y sus socios separatistas.

Sus palabras reflejan la desesperación de alguien que ve cómo su legado ha sido destrozado por una banda de oportunistas. Y es que González, con todo lo que se le pueda criticar, al menos entendía que gobernar significa gestionar con responsabilidad.

Lo que está claro es que la factura del sanchismo la vamos a pagar todos. Y cuando hasta un expresidente socialista tiene que salir a destapar las mentiras de su propio partido, es porque la situación ya no hay por dónde cogerla.