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Feijóo a Sánchez: "Usted no defiende ninguna causa, sólo quiere tapar sus vergüenzas"

El presidente del PP, Alberto Núñéz Feijóo, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. / Eduardo Parra

El líder del Partido Popular confronta al presidente del Gobierno en una sesión de control marcada por acusaciones de populismo, inestabilidad y oportunismo político

En una de sus intervenciones más contundentes desde que asumió el liderazgo de la oposición, Alberto Núñez Feijóo ha acusado a Pedro Sánchez de estar dispuesto a cualquier alianza, incluso con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, con tal de mantenerse aferrado al poder. En una sesión de control al Gobierno marcada por la tensión, el líder del Partido Popular ha denunciado que el presidente utiliza la política internacional como cortina de humo para tapar su deriva populista, la falta de gestión, y los escándalos de su entorno más próximo.

Un Gobierno que ya no gobierna

La pregunta de Feijóo fue directa: “¿Va a retirar usted a la selección española del Mundial de fútbol como forma de presionar a Israel? ¿Va a sacar a los clubes nacionales de la Euroliga? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para distraer a los españoles?”

La respuesta del presidente fue, como de costumbre, una evasiva. En lugar de asumir responsabilidades o aclarar su postura respecto al conflicto de Gaza, Sánchez volvió a escudarse en comparaciones con otros países de la Unión Europea, citando el número de primeros ministros que ha tenido Francia, Reino Unido o Austria en los últimos años.

“La estabilidad no se mide en años de mandato, sino en resultados. Y los suyos son nefastos. Este país está sin presupuestos, con huelgas, con disturbios en las calles y con un Gobierno desbordado por la corrupción”, replicó Feijóo.

La gran cortina de humo: Gaza

Feijóo dejó claro que el Gobierno ha convertido el drama del conflicto palestino en una herramienta política. Acusó a Sánchez de utilizar la situación internacional como una maniobra desesperada para desviar la atención de los problemas reales que afectan a los españoles: el desempleo, la crisis del transporte, la falta de vivienda asequible, la inseguridad, y los casos judiciales que salpican a su familia y su núcleo político.

“Cuando imputan a su esposa, habla de Milei. Cuando encausan a su hermano, habla de Trump. Cuando su número dos sigue en prisión, saca a relucir Eurovisión. ¿Qué será lo próximo, señor Sánchez?”, ironizó el presidente del PP.

Además, fue tajante respecto al posicionamiento del Ejecutivo sobre Israel y Palestina:
“El pueblo palestino no es terrorista. Pero quien bombardea Gaza es el Gobierno de Israel, no el pueblo israelí. Y Hamás es una organización terrorista. Que le haya felicitado dos veces debería darle vergüenza”, afirmó, subrayando que ni siquiera en política internacional Sánchez actúa por convicción, sino por oportunismo.

El precio del poder: pactar con cualquiera

Para Feijóo, la política exterior de Sánchez está al servicio de su supervivencia personal, no de los intereses de España. Y lo ejemplificó con una frase que ya ha dado la vuelta a los pasillos del Congreso:
“Por mantenerse en el poder, usted pactaría hasta con Netanyahu”.

El líder del PP recordó también cómo Sánchez cambió de posición sobre el Sáhara “en una tarde”, traicionando décadas de política exterior española, e insinuó que su Gobierno está dispuesto a poner en riesgo la imagen internacional de España solo para complacer a sus socios radicales y separatistas.

Una nación sin dirección

Feijóo enumeró, uno a uno, los frentes abiertos del Ejecutivo:

  • Sin presupuestos generales del Estado

  • Colapso del transporte y huelgas en infraestructuras clave como Barajas

  • Violencia callejera alentada por la inacción del Gobierno

  • 22 policías heridos en los últimos disturbios

  • Promesas incumplidas sobre vivienda y energía

  • Un Gobierno que depende de separatistas, filoetarras y comunistas para sobrevivir

Todo ello, dijo, forma parte de un “teatro populista que convierte al Estado en un instrumento personal”.

Sánchez responde con superficialidad

Lejos de asumir el golpe, Sánchez intentó desviar el foco afirmando que “su Gobierno es el tercero más longevo de la UE” y que “la estabilidad no depende de una mayoría absoluta”. Para Feijóo, esta respuesta es otra muestra de la desconexión del presidente con la realidad: “Habla de longevidad mientras España se tambalea”.