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Feijóo se plantea una moción de censura contra Sánchez para marcar territorio político

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante un pleno en el Congreso de los Diputados. / Jesús Hellín

La dirección del Partido Popular empieza a asumir que Junts y PNV no soltarán la mano a Sánchez, y valora una moción sin mayoría como maniobra política de liderazgo y consolidación pública

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, medita seriamente la posibilidad de presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez, no como herramienta para forzar un cambio de gobierno inmediato —para lo que aún no cuenta con los apoyos suficientes—, sino como movimiento político calculado que le permita consolidarse como la alternativa real al Ejecutivo de coalición.

Tras dos años declinando esa vía por falta de respaldo parlamentario, en Génova empieza a cuajar la idea de que no basta con esperar. Junts y PNV, a quienes el PP ha intentado atraer con distintas presiones y apelaciones institucionales, parecen decididos a mantener el cerrojo que protege al Gobierno, aunque cada vez con menos entusiasmo. Pero incluso así, ni uno ni otro están dispuestos a permitir la llegada del PP a la Moncloa con el respaldo explícito de Vox. Esa ecuación, lo asumen ya en el entorno de Feijóo, no suma.

"Se puede ganar perdiendo"

Con esta nueva realidad en mente, el líder del PP comienza a considerar que presentar una moción —aunque con resultado previsible— puede servir de punto de inflexión política y comunicativa. “Se puede ganar perdiéndola”, señalan desde su entorno, evocando la moción de censura de Felipe González en 1980, o más recientemente, el debate de investidura de Feijóo en septiembre de 2023, en el que, pese a no conseguir formar Gobierno, logró afianzar su liderazgo y desactivar la narrativa de fracaso tras las elecciones generales.

Ahora, la estrategia apunta a utilizar el Parlamento como tribuna para exhibir programa, firmeza y liderazgo, ante una ciudadanía cada vez más desgastada por el goteo incesante de escándalos que rodean al Gobierno socialista.

Una moción, pero no aún

“No voy a presentar una moción en julio para perderla”, dijo Feijóo recientemente en rueda de prensa, tras su reunión informal con Santiago Abascal. Pero su discurso ya no es un no tajante. Habla de esperar el momento oportuno. Y en su equipo se empieza a señalar el horizonte de septiembre u octubre como una ventana política eficaz. Coincidiría con el regreso al curso parlamentario, y permitiría mantener viva la presión sobre el Ejecutivo justo antes del inicio del nuevo ciclo electoral, que arranca con comicios autonómicos.

Durante 48 horas de exposición mediática total, Feijóo podría detallar su proyecto de gobierno y confrontar a Sánchez cara a cara, sin límite de tiempo. Un formato que favorece al líder gallego, cuya solvencia oratoria y capacidad de desmontar los discursos del presidente han sido una constante destacada en los últimos plenos.

Una operación de largo recorrido

En Génova no ocultan que esta maniobra tiene más de estrategia de consolidación que de ofensiva final. La moción de censura sería, según varios barones del PP, una herramienta narrativa para trasladar a la sociedad que Feijóo representa la única salida posible a una legislatura corroída por la corrupción.

“La Moncloa caerá en las urnas, pero hasta entonces tenemos que hacer visible que hay alternativa”, señala un dirigente territorial. Por eso, antes de lanzar cualquier iniciativa parlamentaria de calado, el PP espera reforzar su relato ideológico en el Congreso Nacional del partido previsto para este mes de julio. “No conviene mezclar una reordenación interna con una batalla en el Congreso”, razonan.

Contexto de corrupción y desgaste

El trasfondo de esta estrategia es el desplome de la credibilidad del Gobierno de Sánchez, acosado por las revelaciones del caso Koldo-Cerdán, las investigaciones judiciales que salpican a su entorno familiar, y el creciente malestar dentro y fuera del país. Las instituciones europeas han comenzado a cuestionar abiertamente la situación política española, y la imagen exterior del Ejecutivo se resiente.

El PP considera que el escenario está maduro para presentar a Sánchez como una figura desgastada, atrapada por una red de intereses y corrupción, que resiste gracias a pactos de conveniencia con fuerzas separatistas y populistas. En ese marco, una moción de censura puede convertirse, según esta lectura, en un acto de responsabilidad política y de liderazgo alternativo.

El desafío: Vox, socios y relato

El obstáculo sigue siendo el mismo: los números. Sólo Vox ha mostrado disposición explícita a respaldar la moción. Ni Junts, ni PNV, ni Coalición Canaria o UPN han mostrado voluntad alguna de sumarse. Y en el entorno de Feijóo saben que un fracaso absoluto reforzaría a Sánchez si no se plantea con solvencia política.

Por eso, la preparación de la moción incluirá un cuidado diseño del relato político, del contenido del discurso y de la estrategia posterior. No se trata únicamente de elevar el tono, sino de demostrar que hay un plan para después. “Esto no va de provocar una derrota parlamentaria, sino de ofrecer un proyecto de país”, insisten desde el equipo del líder del PP.