programa espía Pegasus

Sánchez, arrodillado ante Marruecos: del chantaje migratorio al silencio sobre Pegasus

Netanyahu y Sánchez frente a frente, en una reunión en noviembre de 2024 europa press

Las claves del escándalo: el ataque al móvil de Sánchez, el papel de Marruecos y la pasividad de Moncloa

El Gobierno vuelve a exigir a Netanyahu colaboración en la investigación sobre Pegasus mientras el caso sigue estancado

Pedro Sánchez fue espiado. Su móvil fue infectado hasta en cinco ocasiones con el software Pegasus , lo que permitió extraer más de 2,5 GB de información sensible del dispositivo del presidente del Gobierno. Un ataque sin precedentes a la seguridad del Estado, que comprometió no solo a Sánchez, sino también a los ministros Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas . Sin embargo, tres años después , la investigación sigue estancada. El principal sospechoso, Marruecos, sigue intocable, e Israel, único país capaz de esclarecer el asunto, ignora las peticiones de cooperación .

Ahora, en pleno nuevo choque diplomático entre España e Israel , la Audiencia Nacional ha decidido reactivar el caso. El juez José Luis Calama ha vuelto a enviar una comisión rogatoria a la justicia israelí , exigiendo información sobre el uso de Pegasus y la comparecencia del director de la empresa NSO Group, Shalev Hulio , en calidad de testigo. Pero Israel no responde. Y Sánchez tampoco presiona.

Pegasus y la crisis con Marruecos: un escándalo enterrado

El espionaje al presidente español se produjo entre octubre de 2020 y diciembre de 2021 , un período marcado por la crisis migratoria con Marruecos , cuando el régimen de Mohamed VI utilizó a millas de inmigrantes irregulares como arma de presión política , desatando el caos en Ceuta. Los teléfonos de Sánchez y sus ministros fueron hackeados en el momento más crítico de la tensión diplomática con Rabat.

Las sospechas siempre han apuntado al CNI marroquí , pero el Gobierno de Sánchez ha evitado señalar directamente a Rabat . No se han roto relaciones diplomáticas, no ha habido represalias, ni siquiera una exigencia pública de explicaciones. Al contrario: poco después del escándalo, Sánchez bendijo la anexión marroquí del Sáhara Occidental , traicionando décadas de política exterior española y enfrentándose con Argelia.

Israel, el eslabón clave que Moncloa no quiere mover

NSO Group, la empresa que desarrolla y comercializa Pegasus, es israelí. Para utilizar el software espía, cualquier país necesita el visto bueno del Gobierno de Benjamín Netanyahu , lo que implica que Israel sabe quién espió a Pedro Sánchez y podría revelar su identidad en cuestión de minutos .

Sin embargo, España lleva desde mayo de 2022 pidiendo cooperación a la justicia israelí sin recibir respuesta . Cuatro comisiones rogatorias han sido enviadas, todas han sido ignoradas. Ni Netanyahu ni su administración han mostrado la menor intención de ayudar a esclarecer el caso, lo que convierte a Israel en cómplice por omisión del espionaje a Sánchez .

El Gobierno, lejos de presionar diplomáticamente a Tel Aviv , ha optado por la pasividad y el silencio , en una actitud que contrasta radicalmente con la agresividad con la que Moncloa ha atacado a Israel en otros frentes . Sánchez se ha alineado con Palestina, ha criticado a los israelíes en Gaza y ha abogado por sanciones de la UE contra acciones de Netanyahu. Pero cuando se trata de exigir explicaciones sobre el hackeo de su propio teléfono, calla y traga.

La impotencia de la Audiencia Nacional y la sumisión de Sánchez

El juez Calama, frustrado por la absoluta falta de cooperación israelí , tuvo que archivar provisionalmente el caso en julio de 2023,"impotencia investigadora" . Sin embargo, la Audiencia Nacional reabrió el procedimiento en abril de 2024 tras recibir nueva información de Francia, donde Pegasus también fue utilizado contra miembros del Gobierno galo.

Ahora, España vuelve a pedir explicaciones a Israel, pero sin un solo gesto de firmeza por parte de Moncloa . Ni sanciones, ni medidas de presión, ni denuncias en foros internacionales. Nada. Sánchez, que no tiene problema en desafiar a Netanyahu cuando se trata del conflicto palestino, se muestra dócil y sumiso cuando su propia seguridad nacional ha sido comprometida .

Conclusión: un caso que nunca se resolverá

El espionaje a Pedro Sánchez es una historia de traiciones, silencios y complicidades . Marruecos utilizó Pegasus para vigilar aIsrael lo permitió y Sánchez prefirió mirar hacia otro lado antes de arriesgarse a un conflicto diplomático con Rabat.

La realidad es que, tres años después, nadie cree que el caso vaya a resolverse . Israel seguirá ignorando las peticiones judiciales, MarruecoSeguirá sometiéndose a los intereses ajenos, sacrificando la seguridad del Estado en el altar de la diplomacia cobarde .

El móvil de Sánchez fue hackeado. Pero la verdadera historia es cómo su propio Gobierno permitió que el escándalo quedara enterrado .