Sánchez y Marruecos celebran su alianza geopolítica mientras crece el rechazo interno
España y Marruecos exhiben una relación sin fisuras tres años después del polémico giro de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental. Mientras Albares elogia el plan de autonomía marroquí, Sumar denuncia una cesión “indigna” ante Rabat
Los ministros de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, y de Marruecos, Nasser Bourita, han escenificado este jueves en Madrid una sintonía diplomática sin precedentes entre ambos países. En una comparecencia conjunta, ambos responsables han declarado que las relaciones bilaterales atraviesan “el mejor momento de su historia”, justo tres años después del controvertido apoyo de Pedro Sánchez al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental.
“José Manuel es un buen amigo”, ha asegurado Bourita, subrayando que la entrevista mantenida entre Pedro Sánchez y Mohamed VI el 7 de abril de 2022 en Rabat supuso un “punto de inflexión”. Aquel encuentro selló el giro histórico del Ejecutivo español, que abandonó la tradicional posición de neutralidad para alinearse con Rabat y su propuesta de autonomía para la antigua colonia española, lo que provocó una profunda crisis diplomática con Argelia y tensiones dentro del propio Gobierno de coalición.
Por su parte, Albares ha destacado que los compromisos alcanzados en 2022 se están cumpliendo “a buen ritmo”, con avances en la lucha contra la inmigración irregular, el comercio bilateral y otros aspectos de la cooperación internacional. Ha remarcado además que el plan marroquí sigue siendo “la base más seria, realista y creíble” para una resolución al conflicto del Sáhara.
“Nos encontramos en una nueva etapa en nuestras relaciones”, ha declarado el jefe de la diplomacia española. En la misma línea, Bourita ha asegurado que los vínculos actuales son “un ejemplo a seguir” para abordar los desafíos geopolíticos contemporáneos. “Ahora hay confianza, respeto mutuo y canales estables de comunicación, lo que antes no existía”, ha remarcado.
Críticas desde el seno del Gobierno
Sin embargo, esta sintonía con Marruecos ha generado nuevas fricciones dentro del Gobierno de coalición. El socio minoritario del Ejecutivo, Sumar, ha reaccionado con dureza al contenido del encuentro y al enfoque del PSOE en la cuestión saharaui.
Tesh Sidi, diputada de origen saharaui y portavoz de Sumar en asuntos internacionales, ha calificado la reunión como “el reflejo del declive de la socialdemocracia liberal”, acusando al PSOE de actuar sin “valentía para defender los derechos humanos de forma coherente y global”. En un mensaje especialmente crítico, ha concluido: “Y luego tendrán la desfachatez de decir que lo hacen por defender a España y a los españoles”.
La reunión ha sido improvisada, según fuentes diplomáticas, y forma parte de una estrategia del Gobierno para reforzar la cooperación bilateral con Marruecos en un momento clave, marcado por la presión migratoria en la frontera sur, el comercio energético y la reconfiguración del equilibrio geopolítico en el Mediterráneo.
Pese a los avances celebrados por ambas partes, la fractura interna en el Gobierno sobre la cuestión del Sáhara Occidental continúa profundizándose, evidenciando que el giro diplomático emprendido por Sánchez, aunque eficaz en términos bilaterales, no ha logrado cohesionar políticamente a sus socios ni a una parte significativa de su electorado.