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España descarrila: los accidentes ferroviarios se disparan desde la llegada de Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP
Los accidentes ferroviarios en España se han disparado desde 2018, coincidiendo con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, mientras los datos oficiales revelan un deterioro sostenido de la seguridad en la red

El número de accidentes ferroviarios y de descarrilamientos en España se ha disparado desde 2018, coincidiendo con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, a pesar del incremento del presupuesto destinado al mantenimiento ferroviario. Así lo reflejan los datos oficiales de las memorias anuales de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que muestran un deterioro sostenido de los indicadores de seguridad ferroviaria, según publica The Objective.

El accidente de Adamuz (Córdoba), ocurrido el pasado domingo y con un balance provisional de 43 fallecidos, ha vuelto a situar en el centro del debate el estado de la red ferroviaria española. Lejos de atravesar «su mejor momento», como ha defendido el ministro de Transportes, Óscar Puente, los registros oficiales apuntan a un incremento muy significativo de las incidencias.

Más accidentes y más descarrilamientos

Según la CIAF, en 2018 se notificaron 52 sucesos ferroviarios, de los cuales 40 fueron accidentes. En 2024, último ejercicio con datos completos, el número total de sucesos ascendió a 128, de los que 97 se consideraron accidentes, lo que supone un aumento del 142% respecto a 2018. El máximo histórico se alcanzó en 2023, con 116 accidentes dentro de un total de 126 sucesos analizados.

Dentro de esta categoría, los descarrilamientos, considerados los episodios más graves, han experimentado el mayor crecimiento. En 2018 se registraron solo siete, todos ellos sin víctimas. En 2023, la cifra subió a 25, con dos heridos leves, y en 2024 se contabilizaron 22 descarrilamientos, también sin víctimas. En términos porcentuales, el incremento acumulado alcanza el 214% desde 2018.

En lo que va de 2026, y a falta de datos oficiales consolidados, ya se han producido al menos tres descarrilamientos, todos en las últimas semanas, con un balance de 44 fallecidos y decenas de heridos, algunos de ellos graves, según las cifras conocidas hasta el momento.

Más inversión, pero menor esfuerzo relativo

El aumento de incidentes se produce pese a que ADIF Alta Velocidad ha incrementado el gasto en conservación y mantenimiento. En 2024, la inversión alcanzó los 637,7 millones de euros, con una previsión de 681,3 millones para 2025, aunque aún no se han publicado los datos definitivos de ejecución.

Sin embargo, el esfuerzo relativo ha disminuido. En 2015, ADIF destinaba 33.302 euros de mantenimiento por cada millón de euros de valor contable del patrimonio ferroviario. En 2024, esa cifra cayó a 27.970 euros, lo que supone un descenso del 16%. En paralelo, la red de alta velocidad ha crecido en unos 834 kilómetros, hasta rozar los 4.000 km, y su valor contable ha aumentado un 15%, incrementando las necesidades de conservación.

Sin explicación oficial

El siniestro de Adamuz, que implicó al Iryo 6189 y al Alvia 2384, sigue sin una explicación oficial. El ministro Óscar Puente ha asegurado que «no ha sido el mantenimiento ni la obsolescencia ni la falta de controles» la causa del accidente, defendiendo que se trata de un problema «mucho más complejo». Mientras tanto, los datos oficiales contradicen el relato de normalidad y reabren el debate sobre la política ferroviaria y la seguridad en la red.