02.12.2020 |
El tiempo
miércoles. 02.12.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

Condenan a 133 años de prisión al acusado por los asesinatos de cinco jesuitas españoles en El Salvador

El excoronel y exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador Inocente Orlando Montano Pool - Archivo
El excoronel y exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador Inocente Orlando Montano Pool - Archivo
Condenan a 133 años de prisión al acusado por los asesinatos de cinco jesuitas españoles en El Salvador

La Audiencia Nacional ha condenado al exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador, Inocente Montano, a 133 años y cuatro meses de prisión como responsable de haber planeado y ordenado junto a la cúpula castrense y el expresidente los asesinatos de los cinco jesuitas españoles en 1989.

Una sentencia de enorme repercusión política en El Salvador, toda vez que considera acreditado que los asesinatos "fueron urdidos, planeados, acordados y ordenados por los miembros del alto mando de las Fuerzas Armadas", del que formaba parte no solo el condenado sino también el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani, a quien la justicia salvadoreña se negó a entregar a España.

La resolución condena al excoronel Montano, único dirigente del alto mando enjuiciado por estos hechos en nuestro país, como autor de cinco delitos de asesinatos de carácter terrorista y le impone una pena de 133 años de prisión, cuatro meses y cinco días.

Igualmente, le atribuye los asesinatos del otro jesuita salvadoreño, así como de la cocinera de la universidad y su hija de 15 años, si bien no puede condenarle por estos hechos al no haber sido extraditado por EE. UU. por esos crímenes. Su tiempo máximo en la cárcel no podrá exceder de los 30 años, a lo que hay que restarle los años que lleva en prisión provisional, desde 2017.

Dicen los magistrados que los ocho asesinatos "fueron urdidos, planeados, acordados y ordenados por los miembros del alto mando de las Fuerzas Armadas, órgano al que pertenecía Inocente Orlando como viceministro de la Seguridad Pública", quien participó en la decisión por la cual se "transmitió la orden de realizar las ejecuciones al coronel director de la Escuela Militar", Guillermo Benavides, un mando medio que es el único condenado en El Salvador.

No obstante, la Sala va más allá al considerar que los asesinatos fueron cometidos desde los propios aparatos del Estado, "lo que comúnmente viene a denominarse como 'terrorismo desde el Estado'".

Se trató de un grupo violento y estable compuesto por el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani; miembros de La Tandona, la promoción de oficiales que ocupaba las más altas estructuras del poder en el Salvador, así como otros altos cargos.

Todos ellos utilizaron la violencia y cometieron graves delitos, que causaron alarma y alteraron gravemente la paz y la convivencia ciudadana "con el fin de perpetuar sus privilegiadas posiciones".

Ellos, continúa, "cometieron los asesinatos después de intentar hacer creer a la opinión pública que tanto Ignacio Ellacuría como el resto de sacerdotes pertenecían al liderazgo intelectual del Frente para la Liberación Nacional Farabundo Martí".

En el fondo subyacía el papel de la Iglesia como mediadora para tratar de acabar con la sangrienta guerra civil, que les granjeó la enemistad de la extrema derecha, quien temía que en la negociación se les privase de sus privilegios, pues una de las líneas pasaba por la depuración de las Fuerzas Armadas, cuyos miembros rechazaban.

Solo así se explica cómo se fue gestando en el alto mando la consideración de Ignacio Ellacuría como un "enemigo", cuya intermediación suponía una amenaza para su posición, "por lo que comenzaron a plantearse la conveniencia de acabar" con su vida.

La sentencia considera probada la participación de Montano en la reunión de oficiales del 15 de noviembre, la víspera de la masacre, en la que se ordenó "ejecutar tanto a Ignacio Ellacuría como a quienes se encontrasen en el lugar, sin importar de quiénes se tratase, a fin de que no hubiera testigos de los hechos".

Se encomendó la operación a unidad del batallón Alacatl, que lideró el exteniente del ejército Rene Yusshy Mendoza, cuyo testimonio en el juicio ha sido clave en la condena a Montano.

El comando estuvo compuesto por "unos cuarenta soldados, pertenecientes a un batallón de élite de la Fuerzas Armadas, entrenados por el ejército de los EE. UU., fuertemente armados y equipados, sin que las víctimas tuviesen ninguna capacidad de defensa, pues se encontraban durmiendo, fueron llevados a un patio y allí, tras ordenarlas ponerse tumbados boca abajo, se les descerrajaron disparos de fusiles de asalto AK 47 y M -16".

Condenan a 133 años de prisión al acusado por los asesinatos de cinco jesuitas españoles en El Salvador
Comentarios