INVESTIGACIÓN

El escándalo de la filtración del novio de Ayuso crece: el Supremo llama a declarar a dos ex altos cargos del PSOE

La ex jefa de gabinete del ex jefe de gabinete del Ministerio de Presidencia, Pilar Sánchez-Acera Pilar Sánchez Acera, y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. / Jesús Hellín
 El Tribunal Supremo ha citado a declarar a Pilar Sánchez-Acera y Francesc Vallés, quienes podrían tener información clave sobre el manejo y difusión de la filtración

La casa de los trapos sucios sigue desvelándose. El Tribunal Supremo ha dado un paso crucial en la investigación sobre la filtración del escandaloso correo electrónico relacionado con el novio de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid. El magistrado instructor del caso, Ángel Hurtado, ha decidido citar a declarar, en calidad de testigos, a dos figuras clave del gobierno de Pedro Sánchez: la exjefa de gabinete del Ministerio de Presidencia, Pilar Sánchez-Acera, y el exsecretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés. ¿Por qué son tan relevantes en esta trama? Porque, según las investigaciones, ambos fueron presuntamente conocedores de los hechos y desempeñaron un papel fundamental en el recorrido que tuvo la filtración del correo que comprometió al novio de Ayuso.

A través de un auto al que ha tenido acceso El Debate, el juez Hurtado justifica la decisión de interrogar a estos dos personajes. Aunque inicialmente desestimó la idea de citarlos, tras realizar otras diligencias, el instructor considera que conocer su versión sobre los hechos es fundamental para esclarecer la filtración del correo electrónico fechado el 2 de febrero de 2024, que finalmente terminó en manos del digital El Plural el 14 de marzo de ese mismo año.

El correo en cuestión, que fue intercambiado entre el abogado del novio de Ayuso y el fiscal encargado del caso, Julián Salto, apareció de forma sospechosa en los medios, lo que desató una oleada de críticas políticas contra la presidenta madrileña y su entorno. Según el sumario del caso, fue Pilar Sánchez-Acera la encargada de facilitar el pantallazo del correo al entonces líder de los socialistas madrileños, Juan Lobato. Sánchez-Acera, además, le pidió expresamente que lo usara como munición política en la Asamblea de Madrid, con la intención de dañar la imagen de Ayuso por los supuestos asuntos turbios de su pareja. Esta estrategia de filtraciones políticas ha destapado un escándalo de grandes proporciones, que pone en duda la ética de ciertos sectores dentro del aparato socialista.

¿Por qué es tan significativo este caso?

  1. Sánchez-Acera se encuentra en el epicentro de la tormenta política, ya que se le señala como una pieza clave en el manejo y distribución de la información sensible. La filtración no solo afectó la imagen de Ayuso, sino que también puso en evidencia las conexiones políticas y mediáticas de ciertos sectores del PSOE que no han dudado en usar el poder de la información como arma en una guerra de desgaste contra sus rivales.

  2. Francesc Vallés, exsecretario de Estado de Comunicación, también se ve vinculado al asunto. Aunque no está claro su grado de implicación, su conocimiento de los procesos de comunicación y los mecanismos dentro del gobierno podría haber tenido un papel indirecto en la difusión del correo.

Mientras tanto, Ion Antolín Llorente y Laura Sánchez Espada, mencionados en la investigación, no serán citados a declarar. El juez Hurtado ha considerado que las versiones de Sánchez-Acera y Vallés son suficientes para esclarecer el caso. También ha desestimado llamar a Dolores Delgado, exministra de Justicia y exfiscal general del Estado, debido a que su testimonio no aporta nuevas pistas relevantes.

Por si fuera poco, el juez Hurtado también ha autorizado una serie de nuevas diligencias para seguir la pista del móvil de Álvaro García Ortiz, exfiscal general del Estado. La petición incluye la identificación del número de serie de su Samsung A54, y un informe detallado de las ocasiones en las que García Ortiz ha cambiado de dispositivo móvil desde junio de 2023. Esto deja entrever que las pruebas digitales continúan siendo una herramienta crucial en la investigación.

El escándalo sigue creciendo: La filtración de un correo de esta magnitud pone de manifiesto cómo se manejan las informaciones confidenciales en los pasillos del poder. Con el PSOE en el centro de la tormenta, los ojos de la opinión pública se centran ahora en Pilar Sánchez-Acera y Francesc Vallés, quienes tendrán que dar cuenta de cómo y por qué se permitió que este material tan sensible se filtrara para fines políticos.

Este caso es, sin duda, una nueva carta en el juego sucio de la política española, donde los límites entre el poder, los medios y la ética parecen cada vez más difusos. ¿Hasta dónde llegará la responsabilidad de los implicados? El 12 de marzo se acerca, y con él, la oportunidad para que la verdad salga a la luz.