La empresa de uranio que el PSOE convierte en un “chiringuito” de militantes
Desde 2018, el PSOE ha colonizado la Empresa Nacional del Uranio con militantes afines, cargos sin experiencia técnica y salarios fuera de convenio, según fuentes internas | La conquista de ENUSA comenzó tras la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. Desde entonces, se han incorporado hasta una decena de militantes socialistas en cargos clave, algunos sin formación técnica ni experiencia previa.
Lo que comenzó como una reestructuración tras la moción de censura de 2018, se ha transformado en una operación de ocupación silenciosa. Fuentes internas de ENUSA denuncian que la empresa nacional del uranio ha sido “parasitada” por el PSOE, que ha situado en ella a una decena de militantes en puestos técnicos y directivos.
La llegada de José Vicente Berlanga, filósofo valenciano y amigo personal de José Luis Ábalos, supuso el punto de inflexión. Destituyó sin previo aviso a José Luis González, presidente con más de dos décadas al frente de la compañía, e inauguró lo que los trabajadores denominan el “chiringuito socialista”.
Desde entonces, perfiles como Gloria Parra Calero —hija de una exsenadora y amiga íntima de Ábalos— o Leire Díez, exmiembro del grupo de presión socialista en Ferraz, fueron incorporados sin concurso público y sin experiencia técnica, cobrando salarios cercanos a los 100.000 euros anuales.
Ascensos exprés, sueldos fuera de convenio
Uno de los casos más comentados es el de Helen Glover, contratada como secretaria, ascendida rápidamente a directora de gabinete, y finalmente coordinadora de relaciones institucionales, con salario al límite del convenio. Otro nombre clave es Charo Arévalo, antigua consejera de Medio Ambiente en Castilla-La Mancha, quien escaló hasta la Dirección Corporativa.
Con la caída de Ábalos, el relevo lo tomó Mariano Moreno, exgerente del PSOE, quien continuó con la política de clientelismo. Incorporó a Vicente López y Consuelo Molina, ambos sin experiencia en energía ni empresa privada, pero con cargos de alta remuneración.
Según empleados de la compañía, “todos los nuevos directivos cobran sueldos por encima de lo pactado en convenio y tienen atribuciones que superan su preparación. Mientras tanto, el talento joven huye de la empresa, frustrado por la falta de oportunidades reales”.
Gloria Parra, de camarera a directora estratégica
El caso de Gloria Parra resume el problema: sin experiencia técnica, sin inglés y con formación generalista en Derecho, fue colocada como directora de Estrategia de ENUSA. “No ha pasado ningún proceso de selección”, denuncian fuentes internas. Su único bagaje previo era haber sido camarera y concejal en el Ayuntamiento de Sagunto.
Su nombramiento supuso la creación de un departamento ad hoc, algo que causó malestar entre los técnicos de carrera, que deben superar pruebas rigurosas en conocimientos, inglés y normativa energética.
La paradoja de Sánchez con la energía nuclear
Mientras el presidente del Gobierno critica la energía nuclear por no ser rentable y por la falta de uranio en España, su partido coloniza con fidelidad partidista una de las principales empresas públicas del sector. “Se han ido más de 20 jóvenes capacitados, y los que entran no saben ni qué produce ENUSA”, lamenta un ingeniero con más de diez años de antigüedad.
La falta de transparencia y meritocracia ha minado el ambiente interno de la empresa. Muchos trabajadores señalan el deterioro técnico, la fuga de cerebros y la degradación de la cultura corporativa como consecuencias del clientelismo que ha infectado a ENUSA desde 2018.
El contraste entre la política pública de desprestigio hacia la energía nuclear y el uso político de la empresa encargada de su gestión, recuerda a las recientes declaraciones del presidente sobre “ultrarricos nucleares”, tachadas de populistas por expertos del sector.