Dimite el nuevo hombre de confianza de Sánchez, Paco Salazar, tras ser señalado por acoso sexual
Francisco “Paco” Salazar, figura de confianza de Pedro Sánchez y uno de los pilares previstos para la nueva etapa de reorganización del Partido Socialista Obrero Español, ha presentado su renuncia antes de asumir formalmente su cargo como adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE. La decisión se ha producido tras la publicación de acusaciones de acoso sexual y abuso de poder, desveladas por eldiario.es, y confirmadas después por el propio partido a través de un comunicado oficial.
La dimisión fue precedida por una reunión tensa en la sede de Ferraz, donde se evaluó el alcance y el impacto político del escándalo. Según fuentes del partido, Salazar habría reconocido la gravedad del momento institucional y solicitado la apertura de diligencias internas de información previa. Aunque no existen denuncias judiciales registradas hasta el momento, la Comisión Ejecutiva Federal ha indicado que iniciará de inmediato una investigación interna para esclarecer los hechos.
Relatos coincidentes: acusaciones y patrones de conducta
Las acusaciones, adelantadas por eldiario.es, se basan en testimonios de una trabajadora de Moncloa y al menos otra colaboradora de base del partido, que han relatado comportamientos reiterados por parte de Salazar, calificados como “acoso sexual” y “abuso de poder”. Según estos testimonios, Salazar habría utilizado su posición jerárquica para realizar insinuaciones de carácter sexual, emitir comentarios sobre la apariencia física de sus subordinadas y proponer encuentros personales fuera del entorno profesional.
Una de las mujeres afectadas describió una conducta persistente, con mensajes personales enviados fuera del horario laboral, que incluían invitaciones a cenar o incluso a pernoctar en su domicilio. Ante la negativa a estos avances, la denunciante afirma haber sufrido represalias en el entorno laboral, como el estancamiento profesional o la limitación de movilidad dentro del organigrama administrativo.
Otra joven —voluntaria durante la campaña interna del partido en 2017— ya había expresado, según los reportes, incomodidad por el trato recibido por parte de Salazar, al que describió como “baboso” y habitual en la transgresión de los límites adecuados en contextos profesionales. Este testimonio, si bien no consta como denuncia formal, ha sido citado como evidencia de un patrón de comportamiento previo.
La renuncia de Salazar llega en un momento de alta fragilidad política para el PSOE. El relevo de Santos Cerdán, imputado en el denominado “caso Koldo”, dio paso a una reestructuración acelerada liderada por Pedro Sánchez, quien designó a Rebeca Torró como nueva secretaria de Organización. El puesto de Salazar, como su segundo, debía consolidar esta etapa de transición.
Sin embargo, la reacción negativa de amplios sectores del partido, especialmente de mujeres con trayectoria en el PSOE, ha sido inmediata. Diversos cargos intermedios y militantes de base advirtieron del riesgo reputacional que implicaba mantener a Salazar en el cargo, especialmente a la luz del perfil feminista que el partido ha promovido en sus programas y discursos.
En declaraciones recogidas por medios como La Sexta y Vozpópuli, se ha descrito el malestar interno como una “mancha de aceite” que se ha extendido desde las bases hacia los órganos de dirección, provocando un efecto dominó que precipitó la decisión del propio Salazar.